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Cumpliendo 5 años de ser mamá!

Hola!
Les escribo con mucha nostalgia pues hace meses que no entro por acá. Han sido tantos los cambios en mi vida, como mujer, como madre, como "pareja" que la cabeza no me ha dado para todos mis pendientes, y tan importantes como lo es éste pequeño y lindo espacio.
Hoy quiero retomarlo, con un tema que para mi cambio totalmente mi mundo y mi manera de ver la vida: el nacimiento de mi primogénito Rodrigo Karim.
Era un día como hoy de hace 5 años, yo estaba dormida como a las 9 am y me despertaron sus movimientos así que me quede recostada a disfrutar de ellos, pasaban los minutos y eran cada vez más y más fuertes, entonces sentí dolor pero creí que era normal, se se me estaba encajando como otros días, pues aún faltaban 3 o 4 semanas para cumplir las 40 de gestación.
Mi mamá se dió cuenta y fue a recostarse conmigo y me abrazo, y le decía cositas a Karim y me acariciaba la panza, en cuestión de minutos comenzaron las cotracciones cada 20 min. y con muy poco dolor, y luego con dolor fuerte y cada 15 min., después cada 10 y el dolor ya era mucho. Me meti a bañar y arregle mi maleta con ropita que aún guardo, la primera que le compramos a mi bebé, me aliste y mis papás me llevaron al hospital, desafortunadamente mi esposo no estaba pues un día antes había salido a un encuentro espiritual como parte de una terapia, pero aún así me sentía bien pues tenía a mi tribu conmigo.
En ese hospital al parecer no había ginecólogos ni lugar, así que después de reisarme me dijeron que aun tenía tiempo para irme a otro, ya llevaba 5 cm dilatados, y al llegar al otro hospital ya tenía 8 cm, en cuestión de minutos. Aunque la gine que me reviso me dijo que si no le echaba ganas al parto me podrían hacer cesárea y no contaban con quirofanos esterilizados, yo sabía que mi cuerpo lo haría todo, más bien lo presentía, lo que quería era entrar ya y que mi bebé naciera bien, sano. Pues eran las 5:30 de la tarde cuando entre a labor de parto en el hospital, y después de mucho dolor e impotencia por estár totalmente acostada sin poder moverme ni caminar, ni siquiera respirar podía bien, Karim al parecer estaba atravezado y escuchaba  cuchichear a los médicos que se acercaban a mirarme como si fuera un experimento, decían que estaba complicado porque ya tenía 9 cm de dilatación y que el bebé aun no estaba en posición, (con ganas de gritarles, existe la fuerza de gravedad!! eh!!)  pero a pesar del miedo yo tenia la sensación de que pronto se acomodaría, y después de hablarle y hablarle a mi chiquito y tratar de acomodarlo por fin dilate por completo y él ya estaba casi afuera, así que me llevaron a la sala de expulsión y en sólo unos minutos mi hermoso bebé ya había nacido, por fin! lo revisaron y bueno...todo lo rutinario que realizan en un hospital, pero me lo dieron de inmediato, no me separaron de él más que para bañarlo y todo el tiempo estuvo conmigo, así que pude amamantarlo desde que despertó, porque durmió mucho, estaba cansado y yo otro poco pero aún así no quería ni podía dejar de mirarlo y de sentirme sorprendida al saber que ese pequeño bebé era quien me pateaba y bailaba dentro de mi, y ese día me sentía tan en paz, tan tranquila, ya todo había pasado y ahora sólo pensaba en lo hermosa que era la vida, la sorpresa que me dió al traer a mi hijo antes de tiempo, pero que aún así estaba fuerte y muy sano, y a mi me convirtió definitivamente en una mejor  persona, mejor mujer, en mamá.
Y a partir de ahí no cambio por nada el haber sido una mamá joven, ni por todas las fiestas, ni por todas las sálidas, ni reuniones con amigos, ni por la más extrema diversión que pueda haber, el sólo saber que mi pequeño está aquí, junto a mi, llenandome la vida de amor y de alegría, no es algo que se cambie por nada.










Gracias por leerme, hoy sólo puedo decir "Karim, te adoro por sobre todas las cosas, gracias por ser mi hijo y por enseñarme a vivir"

"El Mundo" en contra de la Lactancia Materna

Se atreven a comparar a las mujeres con las vacas. Nos llaman feministas a las que apoyamos la lactancia por querer alejar a las mujeres del mercado laboral. Se atreven a decir que el amamantar crea traumas y depresión en las madres que no pueden amamantar, que nos esclavizamos a nuestros hijos y que además volvemos irresponsables a nuestros maridos pues prácticamente nos ocupamos solas de nuestros bebés, lo que es no saber cual es el verdadero rol del padre.

Con cada linea que voy leyendo me quedo anonadada de como la abogada y periodista Lidia Falcón afirma que nos hemos convertido en vacas en lugar de en madres por darles lo mejor a nuestros hijos. Dice también que las campañas a favor de la lactancia materna nos totalmente falsas y que son supuesta mente científicas, que comenzaron al final de la I Guerra Mundial pues las mujeres fueron desplazadas de los trabajos que ejercían los hombres cuando estos volvieron de la guerra, enviándolas a su casa con la mentira de que dar el pecho era lo mejor para sus hijos.
Y me pregunto.......de donde saco esta información? Que puede saber una abogada y periodista sobre la Lactancia Materna, osea que dar el pecho comenzó como una mentira para que las mujeres volvieran al hogar?
Y por Dios!!! Como se atreve a decir que los niños de EU y Norte de Europa alimentados con fórmula son mucho más sanos que los de Sur o incluso los de África, que prácticamente solo toman pecho.....pues por eso señora......porque solo con el pecho han sobrevivido!

Edune Uriarte, profesora de Ciencia Política es otra mujer que dice que no hay prueba científica que diga que el vinculo entre una madre y su hijo a quien le da pecho sea mejor que el de una madre que da biberón y que los beneficios de la Lactancia no son comprobable científicamente, si no es más una ideología de nosotras las "vacas".
Y para cerrar con broche de oro la filosofa feminista Elizabeth Badinter se pone a criticar a las madres que damos pecho y preferimos quedarnos en casa a criarlos y hasta de querer un mundo más limpio por usar pañales de tela, según ella el amor maternal no existe, solo es un comportamiento social......pero que patrañas!! yo no se como siendo personas estudiadas sean tan frías y tan faltas de sentido común.
Así que según ella, somos unas santurronas y nos sentimos las madres perfectas por amar a nuestros hijos y anteponerlos por encima de cualquier cosa, incluso de nuestra crisis económica y de no ser profesionales ni dejarnos explotar en los trabajos, de esto no tiene culpa el gobierno, si no nosotras.

En contra de todas estas declaraciones brutales, en la publicación también se incluye a los expertos en Lactancia Materna, la monitora de la Liga de la Leche Ana Berta Fajó quien no dejo de mencionar todos aquellos beneficios que aporta la leche materna y que pueden hacer las madres que no han podido amamantar, así como mi pediatra virtual favorito Carlos González que apoyo enormemente, como un verdadero señor y padre de familia que la lactancia es lo mejor que una madre puede ofrecer a su bebé, con sus claras y precisas palabras.

Pues no me queda más que recordar a todas aquellas mujeres que su instinto les ha dicho que amamantar a su bebé es lo mejor que pueden hacer, que no tengan temor de enfrentar a quien sea y de buscar toda la información que requieran para lograrlo, que busquen redes de apoyo y se informen a través de madres con quien puedan compartir la maravillosa experiencia de amamantar.

He aquí el artículo:

http://www.youkioske.com/prensa-espanola/magazine-el-mundo-17-octubre-2010/

Y no dejen de apoyarnos en la manifestación contra dicho artículo que se hará el próximo 23 de octubre en FB:
http://www.facebook.com/event.php?eid=152573464784311

Así como expresar su opinión ante esto, en la fanpag de el mundo
http://www.facebook.com/mundo.es

De berrinches y rabietas...


....Estan llenos mis días ultimamente, y es que aunque trabajo mucho en la paciencia y trato de tranquilizar a Karim con un abrazo o hablandole viendolo a los ojos, simplemente no me escucha, se aparta de mi y hasta me dice "sotame" (sueltame) y sigue llorando, brincando, pataleando y demás. Generalmente los berrinches son porque no dejo que juegue con cosas que se que puede lastimar a alguien o a el mismo, porque no encuentra algun juguete o porque quiere ver una pelicula ya muy noche y no lo dejo, o porque en casa de su abuela quiere sacar peliculas de sus cajas y mi hermana le dice que no.....etc, lo peor es que cuando algo no le gusta como en estas situaciones pues aparte de gritar y llorar se enoja mucho y agrede, ya sea aventando cosas, pegando, etc, en una ocasión me avento la caja de una pelicula y me pego en la nariz fue tanta su fuerza que hasta me hizo llorar y esto paso solo porque su papá me abrazo y me dio un beso....se y entiendo perfecto la posición de mi hijo en cada una de las situaciones pero me pone triste y muy confundida verlo asi y llega el momento en que no se como manejar la situación. Por supuesto todo se complica más cuando su papá interviene y dice "esque hace lo que quiere porque asi lo has hecho tu" y entonces me dan ganas de patearlo (al papá eehhh) pero sería contradictorio hacer algo asi cuando quiero que mi hijo sepa manejar su enojo y no usar la violencia.

Se que el ambiente en casa no esta del todo relajado, algunos dias hay mucha tensión y diferencias (como en todas) pero temo que eso este influyendo demasiado en mi hijo y que al estar en desacuerdo quiera desquitarse con esa agresividad. Otra de las cosas es que con su hermana juega bien, la quiere mucho, la abraza, la besa, cuando Sofi esta llorando y yo estoy en otra recamara o en la cocina la lleva de la manita hacia donde estoy yo y le dice "ya hemana, aqui ta tu mama", pero despues de un tiempo comienzan las peleas, si ella tiene algun juguete o cualquier cosa Karim va y se lo quita, Sofia se enoja y forcejea con él y entonces terminan llorando los dos, uff es algo que me desconcierta bastante y aunque termino abrazando a los dos Karim siempre sale muy enojado y me dice que lo deje.

Bueno pues creo que esto fue mas un desahogo jaja pero se que en muchas casas y a muchas de ustedes les pasa o han pasado por lo mismo y que quizas no han sabido que hacer, es obvio que el enojo esta ahí pero lo malo o lo que aun no logramos es saber canalizarlo.
Paciencia, paciencia, kilos y kilos de paciencia en estas situaciones que a veces nos tensan y nos sacan de orbita.

El nacimiento de nuestro “ser madre”

Hemos pasado la infancia practicando con nuestras muñecas a mecer a los bebés, calmarlos, vestirlos, desvestirlos, retarlos y dormirlos. Sin embargo, cuando el bebé real irrumpe en nuestra vida adulta, nos sorprendemos al constatar que hay pocos puntos en común entre el bebé soñado y ese monstruito que llora en los momentos menos oportunos. Y que no es verdad que los bebés sólo comen y duermen, sino que hemos quedado prisioneras de un ser voraz, necesitado al extremo, malhumorado y demandante.

Posiblemente la sorpresa tenga que ver con el desconocimiento con el que las mujeres llegamos a la maternidad respecto al fenómeno de la “fusión emocional”. Para abordarlo, es menester darnos cuenta que la realidad no sólo está constituida por elementos visibles, concretos y palpables. Sino que también existen los mundos sutiles, los campos emocionales, perceptivos, intuitivos o espirituales. Aunque invisibles, suelen manejar los hilos de nuestra vida consciente.

En el caso de la díada mamá-bebé, es conveniente enterarse que ambos pertenecemos al mismo territorio emocional -como dos gotas dentro del océano- y que esta unión sin límites precisos perdurará en el tiempo, aunque nuestros cuerpos hayan sido separados a partir del parto y nacimiento de la cría.

“Fusión emocional” entre mamá y bebé, significa que sentimos lo mismo, percibimos lo mismo, independientemente de “dónde se origine” la sensación, ni si el sentimiento pertenece al presente, pasado o futuro, ya que en el mundo emocional no importan ese tipo de fronteras. De hecho, las mamás “sentimos como un bebé” cuando no toleramos un sonido demasiado fuerte, cuando nos angustiamos si hay demasiada gente alrededor o cuando nuestros pechos se llenan segundos antes de que el bebé se despierte. Del mismo modo, el bebé “siente como su mamá” cuando expresa a través del llanto o de diversas enfermedades, un sinnúmero de situaciones emocionales tales como: angustia por sentirnos exigidas por el varón, dificultades económicas, obligaciones que no podemos cumplir, la ausencia o lejanía de la propia madre, o pérdidas afectivas, por ejemplo.

Pero lo más impactante es darnos cuenta que dentro de la “fusión emocional” el niño vive como propias las experiencias de nuestra propia infancia que se actualizan y plasman en su cuerpo. Sobre todo aquellas vivencias que ya “no recordamos”, que han pasado “a la sombra”. Pues bien, la verdadera dificultad del devenir madre, no tiene que ver con ocuparse correctamente del bebé, sino con el dolor que supone confrontar ahora con las penas que no hemos podido asumir cuando éramos niñas. Devenir adultas de verdad, es darnos cuenta que hoy en día contamos con mayores recursos emocionales para hacernos cargo de nuestra historia y de las elecciones que hemos llevado a cabo.

Concretamente, las madres podemos hacer la prueba -cuando no logramos calmar al bebé ofreciéndole el pecho, ni meciéndolo, ni hablándole ni sacándolo a pasear- recordando alguna situación dolorosa o no resuelta de nuestra infancia, relativa al vínculo con nuestros padres. Si hemos podido traer a la conciencia alguna vivencia significativa, entonces intentemos relatarle al niño con palabras sencillas aquel dolor, aquel sufrimiento o rabia o vergüenza que aún vibra en nuestro interior. O bien, expliquémosle al niño la dificultad o el desacuerdo que tenemos actualmente con nuestra pareja, o la preocupación por la falta de trabajo, o el hartazgo por los malos entendidos con la vecina, o incluso la angustia sorda por esa amiga que emigró. Constataremos que el niño, que dentro de la “fusión emocional” vive como propias todas nuestras sensaciones -incluso las que no reconocemos como tales- se calmará. Porque sabrá de qué se trata.

Pero mucho más valioso aún resulta darnos cuenta qué importancia puede tener para cada una de nosotras reconocer ciertos sentimientos que hemos descartado por considerarlos antiguos, obsoletos o poco valiosos. De este modo, con la ayuda de nuestros hijos -que son espejos del alma materna- podremos reconocernos tal cual somos, y colocar en un lugar superlativo las cuentas que tenemos pendientes con nosotras mismas. Nuestros bebés lloran nuestras penas, vomitan nuestros hartazgos, se brotan de nuestras intoxicaciones emocionales y se enferman de nuestras incapacidades de mirarnos con honestidad.

Esto no significa que tenemos que tener nuestra vida resuelta, ni que seamos “culpables” de lo que les acontece a los niños. Al contrario. Es una oportunidad que las mujeres adquirimos a través del acto de maternar, para conectarnos con nuestro riquísimo mundo emocional, comprendernos y respetarnos. La expresión que el niño asume de nuestros deseos y fantasías relegadas, nos obliga a hacernos preguntas existenciales, íntimas, genuinas y profundamente femeninas.

En definitiva, no devenimos madres necesariamente cuando parimos al niño, sino en el transcurso de algún instante de desesperación, locura y soledad en medio de la noche con nuestro hijo en brazos. Cuando la lógica y la razón no nos sirven, cuando nos sentimos transportadas a un tiempo sin tiempo, cuando el cansancio es infinito y sólo nos resta entregarnos a ese niño que expresa nuestro yo profundo y no logramos acallar, entonces nuestra madre interior ha nacido.


Laura Gutman

Regresando

Pues aquí con una chance de poder escribir nuevamente.
No saben cuanto extraño este pequeño espacio, que me ha inspirado tantas cosas y que me ha dado la oportunidad de llegar a más mujeres que como yo vemos la maternidad como la experiencia más maravillosa que una mujer puede vivir.

Les cuento rápido que lo de la demanda laboral pues es un proceso largo, apenas será la segunda audiencia y pues con resultados poco satisfactorios pero bueno no queda mas que esperar y ser pacientes y tener mucha fé en que se hará justicia, pues solo pido lo justo.

Por otro lado estar en casa con mis hijos es hermoso, pues he ido descubriendo cosas en mi "ser madre" que aun no conocía o que aun no habia experimentado, me doy cuenta que me perdí muchas cosas de mi hija Sofia quien por cierto ya tiene 1 año 3 meses y ya es un pinga que anda de aqui para allá pero que aun asi no se me despega ni un segundo y con tanto quehacer en casa pues mi mayor aliado es el rebozo.
Pero tambien he aprendido a admirar y reonocer que estar en casa es un trabajo más, como cualquier otro, es cansado y estresante algunas veces, y cuando es reconocido pues te sientes bien y cuando no como que te hace falta esa motivación. Y pues poco a poco me he ido acoplando a esta nueva vida y aunque no descartó algun dia volver a trabajar pues primero quiero poder estar con mis hijos lo más que se pueda para así darles la seguridad que necesitan para asimilar y tolerar mejor aquellas separaciones que llegan a ser necesarias.

Contandoles esto, ahora quiero publicar el siguiente artículo de una de mis escritoras favoritas y que para muchas de ustedes lo és. Espero lo disfruten tanto como yo y las haga reflexionar en un momento de impaciencia o de intolerancia, en ese momento en que no encuentras la serenidad para lograr comunicarte con esa personita que ha entrado en conflicto contigo por alguna razón; porque todos llegamos a perder la paciencia pero es importante saber manejarla y no perder el control.

De vuelta y con nueva vida!!

A unas semanas de haber escrito mi ultima entrada en este querido blog, he regresado para contarles lo contenta que estoy disfrutando de mis hermosos hijos en mi casita.
Pues resulta que el lunes de la semana pasada llegue a mi trabajo y me dijeron que ya no
me necesitaban en la empresa, pero que me pasarian a otra àrea en donde me pagarian menos sueldo y trabajarìa sàbados y domingos y descansaria un dia a la semana.
Me opuse, pues no estaba dispuesta a dejar a mis hijos los unicos dias que tengo libres para estar con ellos, asi que me dijeron que entonces firmara mi renuncia voluntaria, me calcularon mi finiquito y realmente era una groseria lo que querian darme por haber prestado mis servicios esos dos largos años con dos meses. Por lo que tome mis cosas y me fui, directamente a Consiliaciòn y Arbitraje y expuse mi caso, me estan ayudando y pues estoy en espera de que se haga justicia. Todo paso tan ràpido que ni tiempo me diò de dar esta noticia, me sentia confundida pero realmente muy feliz de poder regresar a mi casita y estar con mis hijos, era algo que ya deseaba desde hace mucho tiempo.

Ahora mi nueva vida la disfruto al maximo, me despierto al lado de mis pequeños y no me preocupo por tener que levantarme ràpido a cambiarme e irme viendo como mis chiquitos lloran por que me ven irme, me quedo con ellos y los abrazo muy fuerte, desayunamos juntos, nos bañamos, jugamos, hacemos todo juntos y estamos muy contentos porque por fin podemos disfrutarnos como nos merecemos.

Por ahora no podrè seguir publicando entradas como yo quisiera, pero estarè muy al pendiente del blog y de sus lectores. El internet es muy importante e indispensable en estos tiempos jeje.

Los saluda su amiga, Tania.

¡Hace 3 años me convertiste en mamá, Te amo!






Hijo:

Hoy en uno de los días más felices para mi y para tu papá.
Hace 3 años llegaste a nuestras vidas a llenarlas de dicha y felicidad.
Hace 3 años que conocimos tu hermosos ojitos y tu delicada piel, tambien
hace 3 años que te prendiste a mi pecho por primera ves y pude alimentarte
con todo mi amor y esfuerzo. Me mirabas fijamente y suspirabas con la misma
fuerza que lo hacia yo, era como una magia que nos rodeaba y nos unia cada
ves más.
Han pasado tantas cosas desde tu llegada, cada logro lo hemos disfrutado
y festejado con mucha ilusión y mucho orgullo, aun recuerdo como si hubiera sido ayer
cuando sonreiste por primera ves, cuando comenzaste a balbucear,
cuando lograste sentarte y agarrar tus sonajas, cuando chupabas tu dedito pulgar,
cuando comenzaste a gatear y a explorar tu entorno,
tambien tus primeros pasos
y tus primeras palabras, cuando te acercabas a mi a consolarte despues de alguna caida,
ahora ya eres grande, tomas tus propias desiciones y expresas todo lo que quieres decir,
inventas tus propios juegos y te diviertes, te gusta mucho la música, cantas, tocas la guitarra
y te gusta bailar.
Ay chiquito quisiera decirte tantas cosas, expresarte con tantas palabras lo que
significas para mi, pero no creo que termine en tan poco tiempo, y creo que ese
amor y todo lo que me haces sentir te lo he demostrado cada día de tu hermosa vida,
me has enseñado tantas cosas, me has dado tantas lecciones,
y le agradesco infinitamente a Dios por haberme elegido a mi
para darte la vida, para acurrucarte en mis brazos, para alimentarte con mi pecho,
para llenarte de mi amor, para hacerte feliz.
Te amo hijo, te amo por siempre y para siempre.
Posted by Picasa

Hermanos: la ventaja de crecer juntos


A las mujeres nos sucede con frecuencia que, embarazadas por segunda vez, tenemos la sensación y el temor de que no podremos amar a un “otro” tan profundamente como amamos a nuestro hijo ya nacido. Es tal la potencia del amor, la vivencia completamente nueva desde que hemos devenido madres, que creemos que será irrepetible tamaña intensidad. Sin embargo, el corazón de las madres no se divide, sino que se multiplica con cada hijo que nace. Esto lo comprobamos recién cuando el segundo hijo ha nacido y el amor se instala con la naturalidad y el derroche de antaño. Una vez que hemos comprobado que no hay peligro, que podemos amar a dos hijos, luego a tres o a cuatro…desplazamos ese temor en nuestros propios hijos: suponemos que “ellos” no podrán amar a otro. Y que la presencia de un hermano, necesariamente será en detrimento de no sabemos bien qué, pero que será vivido como un hecho negativo para ellos.

A partir de ese momento, cualquier actitud molesta del niño, cualquier rabieta, llanto, enfermedad, mal humor, enfado, insatisfacción o inquietud, la interpretaremos desde el punto de vista del dolor o la incomodidad que supuestamente le ocasiona el hermano. Sin embargo, todos sabemos internamente que no hay nada más maravilloso que el nacimiento de un hermano, que es el ser más par, más cercano, más “hermanado” que tendremos a lo largo de la vida. Y si los padres decidimos tener más hijos para amarlos, lo lógico es compartir ese fin con nuestros hijos ya nacidos para ampliar y aumentar nuestro campo de amor.

La hermandad como experiencia concreta puede llegar a ser una de las vivencias más extraordinarias para un ser humano. Sin embargo tener hermanos no es garantía de que esos lazos de amor y proximidad emocional se instalen. Ni siquiera influye positivamente o negativamente que tengan poca diferencia de edad entre ellos o mucha, que sean del mismo sexo o que compartan habitación. La hermandad en su sentido profundo podrá desarrollarse siempre y cuando los padres sean capaces de atender las necesidades de unos y otros sin rotularlos, sin encerrar a cada hijo en un personaje determinado, sin considerar que uno es bueno y otro malo, uno inteligente y otro tonto, uno veloz y el otro lento. Esas afirmaciones aparentemente inocentes que los adultos perpetuamos durante la crianza de los niños, las utilizamos sin darnos cuenta para asegurarnos un rol estático para cada uno. Cuando un niño comprende que según sus padres es inteligente, o responsable o distraído o agresivo o terrible, intentará asumir ese papel a la perfección. Es decir, será el más terrible de todos o el más valiente de todos. Habitualmente cada hermano tendrá asignado un personaje para representar, alejándolo de ese modo de su propio ser esencial y también del ser esencial de cada uno de sus hermanos.

Por eso, nos corresponde a los padres estar atentos y observarlos limpiamente, en lugar de interpretar subjetivamente cómo creemos que son cada uno de ellos según nuestra perspectiva. Si insistimos en nombrar una y otra vez que tal es obsesivo, el otro es enfermo o el último es alegre, sólo lograremos provocar distanciamiento entre los hermanos, ya que se sentirán demasiado diferentes unos de otros. En cambio, si nos interesa ayudarlos a instalar la hermandad, será menester escuchar y comprender a cada hijo. Luego podremos traducir con palabras sencillas lo que hemos entendido acerca de ellos, acercando esos pensamientos al resto de nuestros hijos. De ese modo colaboraremos para que cada niño incorpore otros puntos de vista, otras vivencias y otros registros y pueda entonces amar a sus hermanos porque los ha comprendido.

La hermandad se instala entre los hermanos si los padres trabajan a favor de ella. La hermandad surge de la proximidad afectiva, del cariño, del deseo de ayudar, sostener, acompañar y nutrir. La hermandad se construye desde el día en que un niño ha nacido si los hermanos se saben imprescindibles para el recién nacido. Los niños mayores serán capaces de desviar sus intereses personales hacia el pequeño, sólo si sus necesidades básicas de protección, cuidados y mirada han sido satisfechas. Si el amor circula en la familia, cada nuevo miembro es una bendición, sin importar la diferencia de edad o las circunstancias familiares en las que se produce la aparición del niño. Nuestros hijos aprenderán a amar a sus hermanos si los incluimos en el mismo circuito de amor y dicha. Si demostramos la felicidad por la nueva presencia, si participamos todos en los cuidados del niño más pequeño, si respondemos a su vez a las demandas y necesidades específicas de los niños mayores y muy especialmente, si esos niños mayores están acostumbrados a ser mirados y escuchados genuinamente por sus padres. Es decir, las bondades de la hermandad podrán desplegarse dentro de una familia, si antes cada hijo se siente amado, importante a ojos de sus padres y especial.

Por el contrario, si los niños perciben sufrimiento, soledad, apatía o abandono emocional, el bebé recién nacido no logrará hacer crecer en sus hermanos la empatía ni el cariño. Ningún niño estará en condiciones de alimentar afectivamente a un hermano si está hambriento de cuidados, por más que sea mucho mayor en relación al pequeño o porque sus padres se lo demanden. De nada vale teorizar sobre el bien ni sermonear sobre lo que es correcto hacer, ya que cada niño podrá asumir espontáneamente el amor hacia los hermanos, sólo si realmente siente que el amor abunda a su alrededor. Y en todos los casos, somos los padres quienes tenemos la responsabilidad de la nutrición amorosa.

Amar a los hermanos no es un tema menor. Cuando tenemos la dicha de vivir la experiencia de la hermandad dentro de casa, luego podemos trasladarla a los demás vínculos humanos y sentir que casi cualquier persona puede constituirse en un hermano del alma. Y si es nuestro hermano del alma, no dudaremos en dar la vida por él. Ese derroche de amor y generosidad brotará de nuestro corazón si la hemos aprendido en la sencillez de la infancia.

Laura Gutman

Premio Blogger del Día


Pues el dia de hoy me han otorgado el Premio Blogger del Día, una fiel seguidora y amiga a quien estimo y admiro muchisimo, kerita.
Mis 7 blogs son:
Premio Blogger del día
Explico en qué consiste:
1. Escribir un post mostrando la foto Premio Blogger del Día y mencionar el nombre del blogger que te lo otorga.
2. Escoger 7 blogs (mínimo) que pienses que se han destacado por alguna razón o te gusten y una breve descripción. Poner el nombre, link e informales del asunto.
3. Exhibir el premio en tu blog (opcional).

Nosotros, los depredadores de la cría humana

Este articulo de Laura Gutman me ha encantado asicomo todos sus articulos. Espero les guste tanto como a mi.

Las lobas, las perras, las gatas, las vacas, las focas, las elefantas, las leonas, las gorilas, las ovejas, las ballenas, las yeguas, las monas, las jirafas, las zorras y las humanas tenemos algo en común: el instinto de proteger nuestra cría.Sin embargo somos especialmente sensibles si algo se interpone entre nosotras y nuestros cachorros después del parto: por ejemplo, si alguien toca a uno de ellos impregnándolos de un olor ajeno, perdemos el olfato que los hace absolutamente reconocibles como propios. Si permanecen alejados del cuerpo materno, vamos perdiendo la urgente necesidad de cobijarlos.Cada especie de mamíferos tiene un tiempo diferente de evolución hacia la autonomía. En reglas generales, podemos hablar de autonomía cuando la criatura está en condiciones de procurarse alimento por sus propios medios y cuando puede sobrevivir prodigándose cuidados a sí mismo sin depender de la madre. En muchos casos va a necesitar de la manada como ámbito de vida, y es la manada que va a funcionar también como protectora contra los depredadores de otras especies o de la propia.Entre los humanos del mundo “civilizado”, pasa algo raro: Las hembras humanas no desarrollamos nuestro instinto materno de cuidado y protección, porque una vez producido el parto, tenemos prohibido oler a nuestros hijos, que son rápidamente bañados, cepillados y perfumados antes de que nos los devuelvan a nuestros brazos. Perdemos un sutil eslabón del apego con nuestros cachorros. Luego raramente estaremos bien acompañadas para que afloren nuestros instintos más arcaicos, difícilmente lograremos amamantarlos, -cosa que todas las demás mamíferas logran siempre y cuando no hayan parido en cautiverio-, muy pocas veces permaneceremos desnudas para reconocernos, y seguiremos reglas fijas ya sean filosóficas, culturales, religiosas o morales que terminarán por enterrar todo vestigio de humanidad. Si es que a esta altura podemos llamarla como tal.El niño sobrevivirá. Cumplirá un año, dos, o tres. Seguiremos nuestras reglas en lugar de seguir nuestros instintos. Estimularemos a los niños para que se conviertan velozmente en personas autónomas. Los abandonaremos muchas horas por día. Los castigaremos. Nos enfadaremos. Visitaremos especialistas para quejarnos sobre cómo nos han defraudado estos niños que no son tan buenos como esperábamos.A esa altura sentimos que estos niños no nos pertenecen. Esperamos que se arreglen solos, que duerman solos, que coman solos, que jueguen solos, que controlen sus esfínteres, que crezcan solos y que no molesten. Hemos dejado de “oler” eso que les sucede. No hemos aprendido el idioma de los bebés, no sabemos interpretar ni traducir lo que les pasa. Cuando estamos ausentes, o incluso cuando estamos cerca -con tal de estar tranquilos- los dejamos completamente expuestos. Entonces puede aparecer el más feroz de los lobos feroces. Ya que en realidad somos nosotros, sus más temibles depredadores.



Laura Gutman