La lactancia no esta peleada con el trabajo

Muchas madres que trabajan fuera de casa, al teminar su licencia de maternidad creen que ya no será posible seguir amamantando exclusivamente a su bebe, creen que es practicamente imposible y casi siempre recurren a la leche de fórmula lo cual no es lo mas recomendable, una lactancia mixta no es la solución ni lo mejor para el bebé, aunque hay madre que asi lo piensan. Este tema no es para hablar mal de la leche de fórmula ni para que las mamis que dan lactancia mixta o artificial se ofendan o tomen mi intención de mala forma, lo único que quiero es hacerles saber que es posible seguir lactando a su bebe exclusivamente con leche materna y como ya sabemos es la mejor para el bebe, pues esta especialmente diseñada para él al ser un fluido vivo e inmune.

Primero que nada quiero decir que no es necesario ofrecerle un biberon al bebe antes de la separación, ni acostumbrarlo a la leche de fórmula antes de, hay mamis que se preocupan demasiado por que su bebe no acepta el biberon o rechaza la fórmula y es muy normal que lo hagan, pues ellos por instinto necesitan sentir el calor de su madre y la leche que los alimento desde que nacieron. Hay muchas alternativas para alimentar al bebe sin necesidad del biberón, puede ser con una cucharita o jeringa sin aguja cuando aun son pequeñitos, y con vasito entrenador cuando van creciendo.

Es importante saber y estar concientes de que la leche materna es muchisimo mejor para su bebe en todos los aspectos y sabiendo esto hacer todo el esfuerzo posible para lograr una lactancia exclusiva. Lo primero que hay que hacer es elegir un sacaleches o extractor de leche para hacer varias reservas antes de regresar al trabajo. Debemos tomar en cuenta nuesta jornada laboral, el tiempo que seguiremos laborando, que tenemos derecho a 1 hora de lactancia para solicitarla a nuestra empresa, el presupuesto con el que contamos y algunos sacrificios que estaremos dispuestas a hacer. Generalmente las jornadas laborales son de tiempo completo (8 hrs.) por lo que es convniente elegir un extractor eléctrico y que venga con hielera incluida para guardar la leche en caso de no tener un refri en la oficina. Hay diferentes tipos de extractores en el mercado, de diversas marcas y calidad. Yo tengo experiencia con un extractor eléctrico doble copa de la marca Medela, y me ha funcionado de maravilla, pues es muy fácil de usar, de transportar y muy rápido en cuando a extracción.


Éste es uno parecido al que tengo yo, actualmente estan a la venta en www.cozybebe.org

Para almacenar la leche extraida debemos tomar en cuenta lo siguiente:

Tiempo de almacenamiento:La leche materna tiene propiedades antibacterianas que permiten su almacenamiento por periodos prolongados de tiempo, en determinadas condiciones.


• Calostro: a temperatura ambiente 27-32 ºC: 12 horas.

• Leche madura:
A temperatura ambiente:
15ºC: 24 horas.
19-22 ºC: 10 horas.
25 ºC: 4 a 6 horas.
30 a 38ªC: 4 horas

Refrigerada (en nevera) entre 0 y 4 ºC: 8 días.

Congelada:
En un congelador dentro de la misma nevera: 2 semanas.
En un congelador que es parte de la nevera pero con puertas separadas (tipo combi): 3-4 meses (porque la temperatura varía cuando la puerta se abre con cierta frecuencia).
En un congelador separado, tipo comercial, con temperatura constante de (-19 ºC): 6 meses o más.


Tipos de envase.
La leche materna extraída debe almacenarse siempre en envases destinados para uso alimentario. Los mejores envases para congelación son los de cristal que por ser menos porosos ofrecen la mejor protección. La segunda opción serían los envases de plástico duro transparente (policarbonato) y en tercer lugar los de plástico duro traslúcido (polipropileno). Otra opción son las bolsas de plástico especialmente comercializadas para almacenar leche materna. Es preferible no utilizar otro tipo de bolsas de plástico más finas que pueden romperse o contaminarse más fácilmente. No hay evidencia clara sobre los beneficios de uno u otro tipo de envase para almacenar leche fresca, de modo que la madre puede utilizar el que le resulte más adecuado a sus necesidades.

Limpieza de los envases.
Es conveniente limpiarlos con agua caliente y jabón, aclarar bien y secar , antes de usar. Puede utilizarse el friegaplatos.

Como descongelar y calentar la leche extraída:
La leche se puede descongelar bajo el chorro de agua fría primero y gradualmente ir aumentando el calor del agua del grifo hasta que esté caliente. Agitar antes de probar la temperatura. Se puede calentar sumergiendo el recipiente en otro con agua caliente pero no calentar directamente o en microondas. La leche descongelada se puede guardar en nevera 24 horas pero no volver a congelarOlor rancio
Algunas madres pueden notar que su leche tiene un olor rancio al descongelarla. Esto se debe a la acción de la lipasa. Para prevenirlo, se puede escaldar la leche (calentar hasta observar que se empieza a formar espumita por los bordes del recipiente) y luego dejar enfriar y congelar. Una vez que tiene olor rancio no se puede hacer nada para eliminarlo. No hay evidencia de que esta leche ranciada sea perjudicial para el bebé, pero la mayoría la rechazan.

Espero estos consejos sean de mucha utilidad para aquellas madres que regresaran al trabajo despues de dar a luz a su bebe, que se guien por su instinto y sean concientes de que el esfuerzo y sacrificios por darles lo mejor a nuestros bebes vale la pena. Yo por experiencia propia puedo decir que siempre que se quiera dar lo mejor, se puede, solo hace falta tener mas información y apoyo de otras madres como nosotras y toda la voluntad y las ganas ara lograrlo.

1er Encuentro de Crianza en Brazos






El dia 18 de noviembre del año en curso se llevo cabo el 1er encuentro de crianza en brazos en el D.F. con motivo de la celebración de la Semana Internacional del Babywearing. La cita fue en la Videoteca Manuel Álvarez Bravo ubicada en la Del. Azcapotzalco en el D.F., asisitieron mamás del D.F y alrededores, todas con sus bebes en brazos ayudandose de diversos cargadores, todas con un mismo objetivo: criar hijos seguros y felices.


La presentación comenzó al rededor de las 10:30 am iniciando con una blogera y forera amiga Lety Jimenez, quien es partidaria de la crianza con apego y a la cual le debemos una maravillosa pagina http://www.criandocreando.com/ la cual tiene su foro http://www.criandocreando.com/smf/index.php. y tambien puso su stand de productos para bebe www.ecobebe.com.mx

Los beneficios de criar en brazos son muchos, el bebe se siente tranquilo en el regazo de su madre o persona que lo cargue, siempre en movimiento y con la seguridad de estar protegido, lloran menos, se acurrucan para tomar su siesta y duermen mas prolongadamente, les brinda calor humano y confort, cuando se usa un cargador/rebozo se pueden hacer actividades de la vida cotidiana sin necesidad de dejar al bebe en una cuna o en la cama pues ellos lo asimilan como un abandono. Cuando van creciendo van pidiendo su propio espacio y su independencia se ve mucho mas marcada que cuando no son cargados. En si, los brazos son el mejor hogar para un bebe, comentarios como "se embrazilan" "crecen malcriados" "nunca te soltara" son continuamente escuchados como consejos, pero sin ningun fundamento.

Anabel Casillas de Chilpancingo Guerrero, otra fiel seguidora de la crianza en brazos http://anayoctavio.vox.com/ continuó con la presentación, hablando y mostrando los diferentes tipos de cargadores que ayudan a las madres a cargar a sus bebes con mas comodidad y beneficios para ambos. Es importante que el bebe siempre mantenga la posición de "ranita" la cual es anatomicamente correcta para su desarrollo y seguridad. Se hablo desde los rebozos tradicionales, fular largo, pouch, cargador de anillos, mei tai, etc.
Y aqui Ana Charfen de
http://www.cozybebe.org/ tambien asisitió con un stand de productos para bebe y dio la explicación de como colocar un cargador de anillos, otra mamá partidaria de la crianza con apego.

Terminando la presentación, todas nos acercamos a conocernos, cada una con su cargador y su bebe, algunos papás tambien asistieron poniendo mucha atención a la presentación quienes tambien cargan a sus bebes en rebozos o cargadores. Algunas mamis no quisieron perder la oportunidad de probar y modelar otros cargadores y las organizadoras del evento muy amablemente ayudaron y aconsejaron como colocarlos.
Finalmente, no podian faltar las fotos con la mayoria de las mamis que asistieron, algnas tuvieron que retirarse pronto y algunas mas nos quedamos y aprovechamos el encuentro para salir a comer y convivir intercambiando nuestros tips y experiencias en el maravilloso arte de cargar y enrebozar a nuestros bebes.

Gracias a todas las que se tomaron su tiempo para asistir a este primer encuentro, a las organizadoras muchas gracias por este espacio, y a todas las mamis canguro que cargan a sus bebes con o sin rebozo, lo importante es mantener el contacto fisico con nuestros hijos.


De derecha a izquierda: Diana con Alec y Jesús, Pawsita y Kía, Tania y Sofia, Lety, Tere y Santiago, Ana y Octavio, Keyla y su nena.

La angustia de la separación


Habia tenido poco o nada de tiempo para poner esta entrada, es un tema que en lo personal me hace reflexionar demasiado y me hace entender profundamente a mi hijo mayor, que lo unico que pide es tener a mamá con él todo el tiempo y que a veces lo hace con gritos, enojo, llanto, agresividad, y que estamos trabajando muchisimo en esto, hemos tenido buenos resultados, aunque como lo dice el artículo de este maravilloso pediatra, lo que él necesita realmente es estar conmigo, por lo cual tengo una meta bien fija y lo haré pase lo que pase, más tarde les contaré de que se trata, por lo tanto las dejo con este artículo que en lo personal me encantó.


Carlos González


La relación entre madre e hijo es especial; y durante los primeros años la separación es dolorosa para ambos. Bueno, no sé si la separación deja alguna vez de ser dolorosa para la madre...
¿Por qué siempre “madre e hijo”? No, no estoy olvidando el importante papel del padre, ni mucho menos participando en una obscura conspiración para mantener a las mujeres en sus casas. Para hablar con absoluta propiedad, cada niño establece una relación especial con una “figura de apego primario”. Esa figura puede ser el padre, o la abuela, o hasta la monjita del orfanato. Pero en todo caso sólo es una, y casi siempre es la madre. Como “figura de apego primario” es largo y feo, en lo sucesivo diré simplemente “madre”.
A partir de su relación con la madre, el niño establecerá más adelante otras relaciones con otras figuras de apego secundarias: padre, abuelos, hermanos, amigos, maestros, novio, compañeros de trabajo, jefes, cónyuge, hijos... Cuanto más sólida y segura es la relación con la madre, más sólidas y seguras serán las demás relaciones que el individuo establezca a lo largo de su vida.
Esta relación entre madre e hijo se mantiene por una serie de conductas de apego instintivas, tanto en una como en otro. La conducta del recién nacido es completamente instintiva, aunque con el tiempo va aprendiendo a modificarla en el sentido que marcan las pautas sociales. La conducta de la madre es en gran parte aprendida; pero por debajo siguen estando unos sólidos instintos. No cuida usted a sus hijos porque se lo hayan explicado en el curso de preparación al parto, ni porque se lo inculcaran en el colegio, ni porque lo recomienden en revistas como esta... hace millones de años, las mujeres (o lo que había antes) ya cuidaban a sus hijos, y la prueba es que todavía estamos aquí. Ningún niño puede sobrevivir si alguien no le cuida, protege y alimenta durante largos años, con infinita dedicación e infinita paciencia.
Habitualmente, las creencias, costumbres y normas sociales van en el mismo sentido que el instinto, y no hacen más que matizarlo o encauzarlo. Pero cuando las normas nos obligan a vivir en contra de nuestros instintos surge un conflicto. Si alguna vez, en el cuidado de su hijo, se ha sorprendido a sí misma pensando algo así como: “Se me parte el corazón, pero hay que hacerlo”, o “Pobrecito, qué pena da, pero es por su bien”, probablemente es que está usted luchando contra sus más íntimos deseos.
Los niños pequeños no pueden consolarse con ese tipo de razonamientos. Sencillamente, cuando su instinto va por un lado y el mundo por otro, se enfadan muchísimo.

******La reacción a la separación******

Tanto la madre como el niño muestran, decíamos, una conducta de apego, una serie de actividades tendentes a mantener el contacto. La conducta de apego de la madre consiste en acercarse a su hijo, tomarlo en brazos, hablarle, hacerle carantoñas... La conducta de apego del niño, al principio, consiste en llorar y protestar. Más adelante podrá gatear o caminar hacia su madre. Funciona por el mismo mecanismo que la conducta alimentaria: cuando necesitamos comida tenemos una sensación desagradable, el hambre, que nos mueve a comer, y cuando comemos esa sensación desaparece y nos encontramos bien. Pues cuando madre e hijo se separan se sienten mal; el niño llora y la madre le busca. Cuando vuelven a encontrarse desaparece aquel malestar; madre e hijo se tranquilizan y dejan de llorar.
Cuando nuestras felices antepasadas sentían la necesidad de acercarse a su hijo, simplemente se acercaban. Probablemente sólo estaban separadas de sus hijos de forma ocasional y accidental. Aún hoy, una gran parte de las madres del mundo llevan a su hijo a la espalda durante todo el día, y luego duermen a su lado durante toda la noche. Las madres occidentales, y no sólo cuando trabajan fuera de casa, tienen muchas más oportunidades para experimentar la ansiedad de la separación. En algunos ambientes, la madre que pasa mucho rato con su hijo es criticada; se insiste en que reserve tiempo para sí misma, para su marido, para actividades sociales (en las que, por supuesto, llevar a un bebé sería de muy mal gusto). La ansiedad de la madre que debe separarse de su hijo durante unas horas, para ir al teatro o al restaurante, es un tema habitual de las telecomedias: los complejos prepativos, las inacabables instrucciones a la canguro, las llamadas telefónicas, el precipitado regreso...
La reacción del bebé, por su parte, no está en principio mediada por factores culturales. El recién nacido se comporta igual ahora que hace un millón de años. Pero los niños aprenden pronto, y adaptan su conducta a las respuestas del entorno. Por ejemplo, un bebé al que sistemáticamente se ignora, al que nadie coge en brazos cuando llora, acaba por no llorar. No es que se esté acostumbrando, ni que haya aprendido a entretenerse solo, ni que se le haya pasado el enfado; en realidad, se ha rendido, se ha dejado llevar por la desesperación.

La intensidad de la respuesta a la separación depende de muchos factores:
1.- La edad del niño. Los menores de 3 años toleran mal las separaciones; los mayores de 5 años suelen tolerarlas bien.

2.- La duración de la separación. Las separaciones prolongadas (varios días seguidos sin ver a la madre) pueden producir un grave trastorno mental, el hospitalismo (así llamado porque era frecuente en niños hospitalizados cuando no se permitían las visitas), caracterizado por depresión y desapego afectivo.
Basta con una separación muy breve para desencadenar una conducta específica (“salgo un minuto de la habitación y se pone a llorar como si le estuvieran matando”). El método habitual en psicología para valorar la relación madre hijo, alrededor del año de edad, es el llamado “test de la situación extraña”. Consiste, básicamente, en que la madre salga de la habitación en la que está con su hijo mientras éste está distraído, dejándolo en compañía de una desconocida, permanezca fuera de la habitación tres minutos, y vuelva a entrar. El niño con un apego seguro, en cuanto nota la ausencia de la madre, la busca con la mirada, se dirige hacia la puerta, con frecuencia llora. Cuando la madre vuelve a entrar la saluda, se acerca a ella, se tranquiliza rápidamente y sigue jugando. Los niños con un apego inseguro o ansioso se clasifican en dos grupos: elusivos o evitantes (parecen tranquilos mientras la madre no está, y la ignoran deliberadamente cuando vuelve, disimulando su propia ansiedad) y resistentes o ambivalentes (se alteran cuando la madre no está, pero cuando vuelve se muestran agresivos con ella y tardan mucho en volver a la normalidad).
Mucha gente confunde fatalmente los síntomas: llaman “caprichoso” o “enmadrado” al niño que tiene una relación normal con su madre, mientras que elogian al que muestra un apego ansioso elusivo: “se queda con cualquiera”, “no molesta”, “se entretiene solo”...
Una separación de sólo tres minutos ya tiene un efecto claro, y la respuesta depende de la relación previa con la madre; de si el niño está acostumbrado a que le atiendan y le hagan caso, o a que le ignoren, o a que le riñan.
Las separaciones más largas y repetidas producen una reacción más intensa. Incluso los niños con un apego seguro pueden mostrar conductas evitantes o ambivalentes cuando la madre vuelve del trabajo. Pueden ignorarla, negándole el saludo y la mirada; o bien colgarse de ella como una lapa y exigir constante atención, o incluso mostrarse agresivos. Es muy probable que alternen las tres conductas en rápida sucesión. Es importante que los padres comprendan y reconozcan que estas conductas son normales. No hay que tomárselo como algo personal, su hijo no ha dejado de quererla ni nada por el estilo. No está enfadado contra usted; está enfadado por su ausencia. Enfadarse con él, devolver el desdén con desdén o la ira con ira, intentar técnicas educativas para modificar la conducta del niño, no es más que una pérdida de tiempo. Ya que puede estar pocas horas con él, al menos dedique esas horas a prestarle atención y cariño, a demostrarle que le sigue queriendo igual aunque él esté enfadado. Tómelo en brazos, cómaselo a besos, juegue con él, recarguen baterías antes de la próxima separación.

3.- La frecuencia de las separaciones. Tras una primera experiencia, el niño parece desconfiado, exige atención constante, como si vigilase a la madre temiendo que se vuelva a ir, y puede reaccionar aún peor la próxima vez.

4.- La persona que substituya a la madre. Si es alguien a quien el niño conoce bien, que le presta atención y le trata con cariño, como el padre o la abuela, el niño puede soportar bastante bien unas horas de ausencia de la madre.

5.- La calidad de la relación previa con la madre. Entre los menores de tres años, los que tienen una mejor relación con la madre son los que más parecen sufrir con la separación; en el otro extremo, los niños desatendidos hasta bordear el abandono apenas reaccionan cuando su madre se va. Un observador muy superficial puede pensar que el niño está “tranquilo”, o incluso “feliz”; en realidad, lo que ocurre es que está tan mal que ya no puede estar peor; no pierde nada cuando se va su madre, y por tanto no le importa. Por desgracia, las madres escuchan a veces consejos como “no lo cojas en brazos, no le des el pecho, no juegues tanto con él... si se acostumbra, sufrirá más cuando tengas que volver a trabajar”. Pero así el sufrimiento es mayor, y desde el primer día; lo único que disminuye es la manifestación externa de ese sufrimiento. No, al contrario, dele a su hijo todo el cariño y todo el contacto físico que pueda, durante todo el tiempo que pueda. Que tenga el mejor comienzo.
Después de los tres años, y sobre todo de los cinco, ese buen comienzo da frutos manifiestos. Son entonces los niños que habían tenido una relación más intensa con su madre, más brazos, más contacto, más juegos, los que mejor se adaptan a la separación. Porque el cariño ilimitado de los primeros años les ha dado la confianza en sí mismos y en el mundo que necesitan para iniciar el camino de la independencia. Ahora sí que están contentos en la escuela, y es verdadera felicidad y no simple apatía, una felicidad basada en la seguridad de que su madre volverá y les seguirá queriendo.

La conducta de apego (el llanto y las protestas del niño separado de su madre) tiene un valor adaptativo. Es decir, a lo largo de millones de años, ha tenido un efecto, mantener juntos a la madre y a su hijo, efecto que ha favorecido la supervivencia de los niños y por tanto de los genes que regulan dicha conducta. Cuando la conducta de apego alcanza su efecto se refuerza; es decir, se repite con mayor intensidad y frecuencia. Cuando no produce efecto se debilita y puede llegar a extinguirse. El primer día que usted vaya a trabajar, será probablemente la separación más larga de su hijo desde que nació. Hasta ahora, cuando él se encontraba solo, lloraba, y alguien aparecía en pocos minutos y le cogía en brazos; normalmente usted, a veces papá o abuela. Si el niño no se consolaba en pocos minutos con otra persona, usted siempre acaba por aparecer, tal vez tardaba media hora si había salido a comprar...
Pero hoy, haga lo que haga su hijo, usted no volverá en ocho o diez horas. En el mejor de los casos, si está con la abuela o con otra persona que le puede prestar atención exclusiva, esa persona vendra a consolarle en pocos minutos. Si está en una guardería puede llorar durante mucho rato sin que nadie le coja en brazos; la cuidadora tiene ocho niños y sólo dos brazos. Los primeros días puede que su hijo llore bastante. Pero su llanto no tiene la respuesta esperada; mamá no vuelve. El niño aprende que, en determinadas circunstancias, llorar no sirve de nada, y poco a poco deja de hacerlo. Pero eso no significa que la separación ya no le afecte; las separaciones repetidas, recuerde, producen una angustia cada vez mayor, que no se manifestará mientras la madre está ausente, sino precisamente cuando la madre vuelve. Entonces las protestas del niño sí que tienen (por fortuna) la respuesta esperada.
Dicho de otro modo: el niño puede estar bastante tranquilo en la guardería, o con la abuela. Puede estar incluso, si tiene suficiente edad, contento y activo, jugando y riendo. Pero cuando vuelve a ver a su madre rompe a llorar, se le echa encima, se pega a sus faldas, grita, le exige brazos, se enfada con ella, le pega, vuelve a llorar... Lo que se suele llamar “ponerse muy pesado”.
Como de costumbre, algunas personas lo entienden todo al revés. Si en la guardería estuvo jugando, es que no le pasa nada. Y si, no pasándole nada, luego se pone a llorar, es que tiene cuento o hace teatro. Y si hace teatro precisamente con su madre es porque ésta se deja tomar el pelo y no sabe imponer disciplina, y él pretende hacer que se sienta mal, castigarla por haberse ido.
¿Qué debería hacer entonces el pobre niño para demostrar que sí que le pasa algo, que no es comedia? ¿Pasarse seis, ocho o diez horas seguidas llorando en la guardería? Por favor, nadie puede hacer eso, por grande que sea su dolor. Imagínese que acude al funeral de un buen amigo. Seguro que pasa un rato muy triste, y en algún momento busca el contacto de un amigo común, se abrazan y lloran. Pero al cabo de unas horas estará tomando un café, tal vez con ese mismo amigo común, y hablarán de cosas sin importancia, y sonreirá, y esa misma noche cenará y verá la tele, y al día siguiente irá a trabajar como si nada, y nadie en el trabajo sabrá que viene usted de un funeral, y alguien contará un chiste, y usted se reirá. ¿Significa eso que no le pasa nada, que su dolor no era sincero, que sólo hacía comedia? Pero no hace falta recurrir a ejemplos tan extremos, pues también la madre sufre cuando se separa de su hijo pequeño. ¿Acaso no se le partió el corazón cuando lo dejó por la mañana? ¿No ha pensado varias veces en él, qué hará, cómo estará, habrá llorado mucho? ¿No ha venido lo antes posible a recogerlo? Y, sin embargo, ¿no ha pasado la mañana trabajando normalmente, disimulando su dolor, hablando con la gente, sonriendo? Pues su hijo ha hecho lo mismo.

No es raro que el niño llore más a medida que va creciendo. A los 5 meses estaba tranquilo en la guardería, y tranquilo en casa. A los 14 meses llora cada mañana porque no quiere ir, y pasa las tardes de muy mal humor. Por un lado, como dijimos, la repetición de las separaciones aumenta la angustia. Pero, sobre todo, el niño de 5 meses no puede sentarse, no puede hablar, no puede gatear... sus posibilidades de expresar la angustia son menores, pero eso no significa que esté menos angustiado.
A veces, este cambio es relativamente brusco. Un niño que parecía bien adaptado a la guardería de pronto se resiste con uñas y dientes tras las vacaciones de Navidad o de verano. Creo que en estos casos influyen dos factores: por un lado, la relación con su madre ha mejorado mucho en esas semanas; ha sido tan feliz en su compañía que ahora la pérdida es más evidente. Por otro lado, los niños pequeños no comprenden muy bien eso de las vacaciones. Simplemente, se había acostumbrado a aceptar algo como inevitable, Mamá siempre se va a trabajar, y de pronto ve que no es inevitable. “Si la semana pasada se quedó conmigo, ¿por qué no puede quedarse también esta semana?”.

******Con quién dejaré a mi hijo ******

Si la madre tiene que ausentarse, para ir a trabajar o simplemente para ir a comprar el pan, alguien tendrá que substituirla (es muy peligroso dejar a un bebé o a un niño pequeño solo en una casa, aunque sea poco rato). ¿Qué características debería cumplir esa persona?
1.- Alguien que pueda dedicarle al niño tanto tiempo como le dedica la madre. Por supuesto que la madre no le dedica cada minuto de su tiempo: va al lavabo, habla por teléfono, prepara la comida... Pero cuando el bebé está despierto, pasa mucho rato mirándole a los ojos, diciéndole cosas, tocándole, cantándole... y también mucho rato saludándole desde lejos, diciéndole alguna cosa al pasar para mantener el contacto. Si el niño llora, la madre puede acudir en pocos minutos (a veces, en pocos segundos), y dejar cualquier otra cosa para tenerlo en brazos todo el tiempo que haga falta. La persona que la substituya, ¿tendrá tiempo material para hacer lo mismo?
2.- Alguien a quien el niño conozca. El padre es ideal, y la abuela (o el abuelo, que cada vez están más espabilados) u otros familiares también suelen serlo, si han tenido suficiente contacto previo con su hijo. Pero los niños no sienten “la llamada de la sangre”; si nunca ha visto a su abuela, es tan desconocida como cualquier otra persona.
Muchas madres intentan acostumbrar a su hijo a los biberones unas semanas antes de volver al trabajo. Es un esfuerzo inútil, que suele conducir a la frustración (¿por qué iba a aceptar un biberón, si está allí el pecho de su madre?). No pierda el tiempo con eso; lo realmente importante es acostumbrarlo a la persona que le cuidará. Si va a ser la abuela, que venga o vayan a visitarla casi cada día. Si va a contratar a una cuidadora que venga a casa, contrátela con un par de semanas de antelación. Si va a llevarlo a la guardería, vaya con su hijo las últimas semanas.
Vaya con su hijo; esa es la clave. No estamos hablando de dejarlo solo con la canguro o en la guardería, y volver al cabo de una hora, y otro día al cabo de dos horas... Eso tal vez sea un poco mejor que dejarlo ocho horas de golpe; pero muy poco mejor. Lo que está haciendo en realidad es adelantar la separación en dos semanas, y desperdiciando parte del precioso tiempo que aún le queda para estar juntos.
No. Se trata de que la canguro venga a casa y estén las dos con su hijo, o de que vaya usted a la guardería y permanezca allí con él una o dos horas. Si su hijo conoce a la nueva cuidadora, o el nuevo ambiente de la guardería, precisamente cuando más angustiado está porque se ha separado de usted, es probable que asocie esas sensaciones desagradables al nuevo lugar o a las nuevas personas. Vamos, que les cogerá manía. En cambio, las personas y lugares a las que conoció en momentos de felicidad (es decir, estando con usted) le traen recuerdos agradables que le ayudan a soportar la separación. Y también se abre camino en su cabecita una vaga idea de que “esta señora es amiga de Mamá, puedo confiar en ella”.
Es posible que aún queden guarderías en que no permitan la entrada de la madre. En mi opinión, la negativa a que la madre entre en la clase en cualquier momento que ella elija, y permanezca junto a su hijo durante todo el tiempo que ella desee, sería motivo suficiente para empezar a buscar otra guardería.
3.- Alguien estable. No es bueno que un niño pequeño pase de mano en mano. Tanto las abuelas como las guarderías suelen cumplir este requisito de estabilidad; pero si contrata a una canguro, asegúrese de que realmente piensa dedicarse durante años a cuidar de su hijo, y no está simplemente buscando un empleo de verano.
4.- Alguien en quien pueda confiar plenamente. Que trate a su hijo con cariño y respeto, que jamás le haga daño. Del padre, de los abuelos, de los tíos, usted ya sabe, por experiencia de años, qué puede esperar. Pero dejar a su hijo en manos de una desconocida requiere un acto de fe, y este es otro motivo por el que conviene que no sólo su hijo, sino usted misma, conozca a esas personas durante un par de semanas, y valore durante horas su conducta hacia el bebé. Por desgracia, de vez en cuando se descubren casos de malos tratos o abusos sexuales. No tenga miedo a parecer obsesiva o desconfiada; tiene usted todo el derecho del mundo a desconfiar, a pedir referencias, a hablar largo y tendido con esa persona y “examinarla” (“¿crees que es bueno cogerlos en brazos?” “¿qué harás cuando llore?” “¿y si no quiere la papilla?”). Al fin y al cabo, le está usted confiando su bien más preciado, su propio hijo, y en el momento en que es más vulnerable. Si no se atreve a dejarle a esa persona las llaves de su casa, las llaves de su coche o su tarjeta de crédito, ¿cómo se atreve a dejarle a su hijo?
La persona que cuide a su hijo debe tener también la madurez y experiencia necesarias. Una adolescente puede ser adecuada para hacer compañía a un niño de seis años mientras usted va al cine; pero cuidar a un bebé no es lo mismo.

******Las opciones en la práctica ******

1.- Abuelos y otros familiares. Deben tener, por supuesto, ganas de encargarse de su hijo, y salud y fuerza suficiente para hacerlo. A veces vemos abuelas auténticamente explotadas, la palabra es dura pero real.
En el otro extremo, algunas madres podrían dejar a su hijo con un familiar deseoso de cuidarlo, pero no se atreven por temor a parecer “aprovechadas”. En algunos casos, una forma de superar esta situación es pagar por el cuidado de su hijo, como pagaría si lo llevase a la guardería. Así puede obtener una buena atención para su hijo sin sentir que se aprovecha, y al mismo tiempo puede ayudar económicamente a unos abuelos con una pensión escasa o a una hermana en paro sin ofenderles.

2.- Alguien que venga a casa a cuidar a su hijo. Puede ser una amiga o conocida que necesite un trabajo. Para buscar a una profesional, una buena opción es a través de una guardería. Allí van las estudiantes de puericultura a hacer prácticas, y pueden recomendarle a alguna.

3.- Llevar a su hijo a casa de otra persona. En ocasiones, tres o cuatro amigas con niños de edades similares se ponen de acuerdo, una cuida a todos los niños mientras las otras trabajan, y comparten sus ganancias. En algunos países, los gobiernos facilitan y subvencionan estos arreglos. En España, algunos ayuntamientos, como el de Sant Feliu de Guixols, promueven un servicio de cuidadoras de niños, haciendo cursos de formación y dando a las cuidadoras un diploma.

4.- Llevar a su hijo a una guardería. En el momento actual, esta suele ser la opción menos recomendable, pues por desgracia la legislación española permite ocho niños menores de un año por cuidadora, y muchos más después del año, lo que es absolutamente incompatible con una atención adecuada. Incluso una persona cariñosa, experimentada y dedicada no tendrá tiempo material para cuidar a ocho bebés. Sólo en darles de comer y cambiar pañales se le pasará casi todo el tiempo. En Estados Unidos, la ley sólo permite cuatro niños por cuidadora, y muchos expertos consideran que eso es excesivo y que debería reducirse a tres.
El problema, por supuesto, es económico. Las guarderías no se inventaron para satisfacer una necesidad de los niños, sino una necesidad del sistema capitalista, que necesita el trabajo de los padres para mantener niveles de producción y consumo adecuados, y por tanto algo hay que hacer con los niños. En Bielorrusia, donde las madres disfrutan de una licencia de maternidad de tres años (recuerdo del sistema comunista), no hay guarderías. ¿Quién iba a querer instalar una?
Por lo tanto, el razonamiento no ha sido: “los niños necesitan tanto espacio, tantas cuidadoras, tantos materiales... todo esto cuesta tanto dinero, vamos a ver de dónde lo sacamos”, sino al revés: “disponemos de tanto dinero, vamos a ver para qué nos llega”. Y la cantidad de dinero disponible es sólo, por definición, una pequeña parte de lo que gana la madre, porque si no no le saldría a cuenta ir a trabajar. Y en nuestra sociedad las madres suelen ganar menos que los padres. Así que sólo llega para grupos sobrecargados a cargo de cuidadoras mal pagadas (las puericultoras de la guardería deberían ganar más que los profesores de universidad, puesto que están haciendo un trabajo más difícil, más delicado y más importante).
Esta aberración se extiende por toda la sociedad, contribuyendo a desprestigiar el cuidado de los niños: La hora de faenas domésticas se paga mejor que la hora de cuidado de niños (qué es más importante, ¿que le dejen el suelo bien limpio o que atiendan bien a su hijo de un año?). La madre que toma la costosa (pues no cobra) decisión de dedicarse plenamente a cuidar a sus hijos durante meses o años no es más que una “maruja”, y muchos en su entorno se asombran o se compadecen de ella porque “no hace nada” o “renuncia a su carrera”. En cambio, la que trabaja fuera de casa “se realiza”, sea cual sea ese trabajo: escribir a máquina durante horas, meter sardinas en una lata o incluso cuidar a ocho bebés en una guardería.
Si necesita llevar a su hijo a una guardería, visite varias y compruebe cuántos niños hay en cada una, cómo les tratan, el carácter y la simpatía de las señoritas, si dejan entrar a la madre... Si trabaja lejos de casa, si tiene que pasar cada día una hora en el tren o el autobús, le conviene una guardería cercana a su lugar de trabajo: así puede estar una hora más con su hijo al ir, y otra al volver, y tal vez incluso visitarle a la hora del bocadillo.

****** Cómo recuperar lo perdido ******



Ofrézcale a su hijo todo el cariño, el contacto físico y la atención que pueda durante todo el tiempo que pueda, por las tardes y en los fines de semana. Acepte su conducta como normal, reconozca que sus llantos, protestas y exigencias no son “caprichos” ni indicios de malcriamiento, sino pruebas de amor.
Muchos bebés parecen iniciar espontáneamente un programa de “reducción de daños”. Mientras su madre no está, se pasan casi todo el rato durmiendo y no comen nada o casi nada, ni siquiera aceptan la leche que su madre se sacó y les dejó en la nevera. Luego pasan la tarde y la noche en danza y enganchados a la teta. Es agotador, pero al mismo tiempo un gran consuelo para la madre, que piensa “es como si no me hubiera ido, no me echó de menos porque estaba durmiendo”. Muchas madres que trabajan deciden meterse al niño en la cama por la noche; es la manera más fácil de satisfacer las necesidades de pecho y contacto de su hijo, y al mismo tiempo dormir lo suficiente para poder mantener la cordura. Recuerde, el meollo de la conducta de apego, lo que su hijo instintivamente necesita, es su presencia. Incluso una madre dormida le sirve, al menos por la noche. Ya ha tenido la tarde para mirarle a los ojos, hablarle, jugar con él... ahora puede dormir tranquila, que su hijo ya se tranquilizará solito cuando se despierte y la vea a su lado.

Bibliografía:
Bowlby J. Child Care and the Growth of Love. 2ª ed. Penguin Books, London, 1990 (no sé si existe traducción)
Small MF. Nuestros hijos y nosotros, Javier Vergara editor, Barcelona 2000
Jackson D. Three in a bed, the benefits of sleeping with your baby. Bloombsbury Publishing, London, 1999 (existe traducción en Mexico, creo, “tres en la cama”, a ver si localizáis la cita)

Las rabietas


Rosa Jové

“Quiéreme cuando menos me lo merezca, porque será cuando más lo necesite”.

¿Qué es una rabieta?
Cuando nacemos, el principal plan que tiene la naturaleza con nosotros es que podamos sobrevivir. Para ello nos “apega” con las personas que nos cuidan, ya que está comprobado que teniendo a un cuidador cerca vivimos más (recordad que somos una especie muy incompletita cuando nacemos). Por eso es tan importante que los bebés nos reclamen cuando no estamos cerca y por ello es tan importante que nosotros intentemos satisfacer sus necesidades más importantes (alimento, sueño, higiene, contacto…). Solo así se crea un apego seguro entre el niño y sus padres: el niño se da cuenta que tiene personas que le quieren y que le van a cuidar pase lo que pase, y por eso será un niño feliz.
Es importante durante los primeros años de la vida de un niño dejarle bien clarito que “siempre” estaremos con él, que “siempre” le querremos y le cuidaremos, aunque a veces no nos guste “exactamente” lo que hace. Eso es la base de una personalidad segura, independiente y con una autoestima capaz de soportar altibajos y adversidades.
Alrededor de los dos años (puede variar según el niño) la supervivencia del niño está ya más garantizada (se desplaza solo, puede comer casi de todo y con sus propias manos, es autónomo en sus actos más vitales ….) y la naturaleza (¡que sabia que es!) tiene otro plan para nosotros: si al principio era “apegarnos” para sobrevivir, ahora nos prepara para la independencia (pensad que sin independencia no crearíamos una familia propia, y eso es básico para el plan reproductor de la naturaleza). La independencia y autonomía es un largo camino que se va adquiriendo con la edad y a estas edades empezamos de una forma muy rudimentaria.
¿Cómo hace el niño para manifestar su independencia? Pues dada su edad es una estrategia muy simple: consiste solamente en negar al otro. Su palabra más utilizada es el “no” y es fácil de entender porque, negando al otro, empieza a expresar lo que él “no es” porque aún no sabe realmente lo que “es”. Intento explicarme mejor: ¿Cómo sé yo (niño) que soy otro y puedo hacer cosas diferentes a mis padres? ¡Pues llevándoles la contraria!. Puede que aún no tenga claro lo que voy a ser pero así sé lo que no soy: yo no soy mis padres, por lo tanto ¡soy otro!.
El único problema para los niños es que les conlleva un conflicto emocional importante porque como los padres no entienden lo que pasa y normalmente se enfadan con ellos, los niños notan que se están enfrentando a los seres que más quieren y eso les provoca una ambivalencia de sentimientos. Eso, nada más y nada menos, son las famosas rabietas: una lucha interior entre lo que debo hacer por naturaleza y una incomprensión de mis padres hacia tales actos que me provocan unos sentimientos ambivalentes y negativos.
Esa ofuscación entre querer una cosa, no entender lo que pasa y el rechazo paterno, es la fuente de la mayoría de las rabietas. Por eso lo mejor es dejarle claro que haga lo que haga siempre le queremos y le comprendemos, aunque a veces no estemos de acuerdo.
Muchos padres viven esta etapa con mucha ansiedad porque piensan que es una forma que tienen sus hijos de rebeldía, tomarles el pelo y desobediencia. Nada más lejos. En estas conductas del niño no hay ningún sentido de “ponernos a prueba” ni hay ningún juego de poder entre medio (bueno a veces los padres sí que se lo toman como tal, pero el niño nunca pretende “desafiar” al adulto, solo hacer cosas diferentes a sus padres). Si el niño lleva la contraria a sus padres es para comunicarles algo muy importante: “¿lo ves?, me hago mayor. ¡Yo no soy tú!. Puedo querer, desear y hacer cosas que tú no quieres”.
¿Qué hacemos ante una rabieta?
La mejor manera de superar las rabietas la resumo en cinco puntos:
1. Comprendiendo que el niño no pretende tomarnos el pelo.Esta simple convicción hará que seamos más flexibles con ellos ( y por lo tanto se evitan muchos conflictos). Solamente pretende mostrarnos su identidad diferenciada.
2. Dejando que pueda hacer aquello que quiere.“¿Y si es peligroso o nocivo?, me preguntaréis. Evidentemente lo primero es salvaguardar la vida humana, pero los niños raramente piden cosas nocivas. ¿Saben lo más peligroso que me pidieron mis hijos cuando eran pequeños? ¡ir sin atar en la sillita del coche!. Evidentemente les dije que no, y no arrancamos hasta que estuvieron convencidos, pero no me han pedido nunca nada tan peligroso. Bueno, una vez mi hijo mayor cogió una pequeña rabieta porque quería un cuchillo “jamonero”, pero la culpa era más mía por dejar a su vista (y alcance) un cuchillo de tales dimensiones, que él por pedirlo. ¿no? El hecho de que quieran llevar una ropa diferente a la que nosotros queremos puede que atente contra el buen gusto, pero raramente atentará contra la vida humana. Lo mismo pasa con alguna golosina o con otras cosas. Si usted es un padre que vigila que el entorno de su hijo sea seguro, es difícil que pueda pedir o tocar algo nocivo para él. El hecho de el niño pueda experimentar el resultado de sus acciones sin notar el rechazo paterno hará que no se sienta mal ni ambivalente (y, de paso, evitamos la rabieta).
3. Evitando tentaciones.Los comerciantes saben perfectamente que los niños piden cosas que les gustan (por eso en los grandes supermercados suelen poner chucherías en las líneas de caja) ¿Acaso pensaba que el suyo es el único niño que montaba en cólera por una chuchería?. Si su hijo es de los que pide juguetes cuando los ve expuestos o chucherías si las tiene delante ¿qué espera?. Intente evitar esos momentos (no se lo lleve de compras a una juguetería o intente buscar una caja donde hacer cola que no tenga expositor de juguetes ni dulces) o pacte con él una solución (“Cariño vamos al súper. Mamá no puede estar comprando cada día chuches porque no son buenas para tu barriguita, así que solo elegiremos una cosita”). Si los mayores nos rendimos muchas veces a una tentación (el que esté libre de pecado que tire la primera piedra), ¿por qué pensamos que un niño puede contenerse más que nosotros?.
4. No juzgar a nuestros hijos.Podemos expresar nuestra disconformidad, pero no atacamos la personalidad del niño o valoramos negativamente su conducta. Es decir, mi hijo no es más bueno o malo porque ha hecho una cosa bien o no. Mi hijo siempre es bueno, aunque a veces yo no le entienda o no me guste lo que ha hecho. En este sentido vean este diálogo:
Mamá: Cariño ha venido tía Marta. Ve a darle un beso. Niño: No quiero. Mamá: ¿Cómo que no quieres? Esto está mal. ¡Eres un niño malo!: Tía Marta te quiere mucho y tú no la quieres. Mamá no te querrá tampoco.
A partir de aquí puede haber dos opciones o el niño monta un pataleta del tipo: ¡eres tonta y tía Marta también! y ya la tenemos liada. O bien, ante la idea de perder el amor de su madre, va y le da un beso a tía Marta, a lo que su madre responde: “¡Que bien! Así me gusta ¡Qué bueno eres!” con lo que el niño aprende que es bueno cuando no se porta como él siente y que solo obra bien cuando hace lo único que quiere su madre. Es decir, se nos quiere cuando disfrazamos nuestros sentimientos.
Ninguna de las dos soluciones es correcta, porque en ningún momento hemos evitado atacar la personalidad del niño (eres malo) y hemos valorado su conducta (esto esta mal o esto está bien). Si en lugar de ello hubiéramos entendido sus emociones, a pesar de mostrar nuestra disconformidad, el resultado podría haber sido:
Mamá: cariño ha venido tía Marta. Ve a darle un beso. Niño: No quiero. Mamá: Vaya, parece que no te apetece dar un beso a la tía marta. (reconocemos sus sentimientos). Niño: Sí. Mamá: Cuando las personas van de visita a casa de otra se les da un beso de bienvenida, aunque en ese momento no se tengan muchas ganas ¿lo sabías? Niño: No. (Y si dice que sí, es lo mismo). Mamá: ¿vamos pues a darle un beso de bienvenida a tía Marta?
Normalmente a estas alturas el niño (que ha visto que le han entendido y que no le han valorado negativamente) suele contestar que sí. En el hipotético caso de que siga con su negativa podemos mostrar nuestra disconformidad:
Mamá: El hecho de que no se lo des me disgusta, porque en esta casa intentamos que la gente se sienta bien. ¿Qué podemos hacer para que tía Marta se sienta bien sin tu beso? (a lo mejor tía Marta es una barbuda de mucho cuidado y a su hijo no le apetece darle un beso, pero eso no implica que quiera que se sienta ofendida). Niño: le diré hola y le tiro un beso. Mamá: Me parece que has encontrado una solución que nos va a gustar a todos. ¡Vamos!
5. Las rabietas se pasan con la edad.Llega un día en que el niño adquiere un lenguaje que le permite explicarse mejor que a través del llanto y las pataletas. También llega un día en que sabe lo que “es” y “quiere” y lo pide sin llevar la contraria a nadie. Llega un momento en que, si no hemos impedido sus manifestaciones autónomas y de autoafirmación, tenemos un hijo autónomo, que sabe pedir adecuadamente lo que quiere porque ha aprendido que nunca le hace falta pedirlo mal si su petición es razonable.
¿Cómo hacer que llegue antes este momento en que finalizan las rabietas? Por una parte, hemos de procurar que en la etapa anterior (la del apego que explicábamos al principio) el niño esté correctamente apegado, ya que un niño inseguro tardará más en pasar esta etapa de independencia. Así que si quiere que su hijo sea autónomo, mímele todo lo que pueda cuando sea pequeño. Para adquirir la independencia se necesita seguridad y la seguridad se adquiere con un buen apego.
Una vez haya llegado a la etapa de las rabietas, hemos de intentar que se solucionen cuanto antes. Nada de esto se dará si coartamos su deseo de separarse de nosotros, ya que lo único que se obtiene “intentando” que no se salga con la suya es un niño sumiso o rebelde (depende del tipo y grado de disciplina o autoridad empleada). Normalmente si les “ignoramos” suelen volverse más sumisos y dependientes, aunque lo que vemos es un niño que se doblega y “parece” que mejore en sus rabietas. Pero la causa que provoca esa rabieta sigue en él y se manifestará de otra forma (ahora o en la adolescencia).
Sé que es difícil acordarse de todo ante una rabieta infantil. Sé que es difícil razonar cuando estamos a punto de perder la razón. Sé que es difícil y, por eso, ante la duda de no saber como actuar, intente querer a su hijo al máximo porque él lo estará necesitando, ya que las rabietas también hacen sentirse mal a los niños.
“Quiéreme cuando menos me lo merezca porque será cuando más lo necesite” o lo que es lo mismo: “intenta ponerte en mi lugar porque yo también lo estoy pasando mal”.

El Calostro: Oro Líquido


Los bebés que encuentran oro durante la primera semana, son recompensados con un tesoro para toda la vida.
Mucho antes de que un bebé nazca, la naturaleza comienza a preparar su suministro de alimentos. Alrededor de la décimo-sexta semana de embarazo, los cambios comienzan a ocurrir en los pechos de su madre. La ampliación leve de los alvéolos (el racimo de uvas donde se produce la leche) comienza, generalmente de modo inadvertido para la madre. Para el nacimiento del bebé, la naturaleza ha preparado un asombroso alimento: Calostro.El calostro es un alimento muy especial, uno de los alimentos más importantes que el bebé comerá en su vida. Es la leche joven temprana producida en los pechos de la madre, preparada especialmente para los primeros 2 a 5 días antes de que la leche madura comienza a ser producida. Como transición de los bebés a vida fuera del útero, el calostro es el alimento ideal. En verdad es más que un alimento; es también la primera inmunización del bebé. Resuelve justamente las necesidades de un bebé recién nacido. Cada vez que el bebé lacta, recibirá unas cucharaditas de calostro, la cantidad exacta necesitada para su estómago pequeño y sus riñones no maduros.El calostro luce diferente a la leche final: Es más grueso y más pegajoso. Es a veces color de oro, y así le apodan "oro líquido." Podría ser claro, o de un diverso color, pero es siempre perfecto. Su composición es diferente a la de una leche más madura, apenas como la naturaleza lo concibió. Es más alto en contenido de proteínas, minerales, sodio, potasio, vitaminas A y E, y los carotenoides. El calostro contiene los 10 aminoácidos esenciales -- los bloques de edificio para el cuerpo del bebé. Es más bajo en carbohidratos, grasa y lactosa. El calostro es extremadamente alto en secreciones de IgA, una inmunoglobulina importante y agente antiinfeccioso. Está también lleno de células blancas protectoras llamadas los leucocitos, que tienen la capacidad de destruir bacterias y virus.A veces cuando la madre no siente los pechos llenos de leche, ni nota ningún goteo después de parir, se preocupa de que el bebé no esta sacando nada. Nada más lejos de la verdad. Dentro del cuerpo de tu bebé, los cambios misteriosos y maravillosos están ocurriendo con cada lactancia. El calostro -- incluso en cantidades pequeñas -- es un laxante, estimulando el paso del meconio disminuyendo así la posibilidad de ictericia. Se digiere rápidamente y estabiliza el azúcar de la sangre del bebé. Protege la membrana digestiva de la zona, construyendo una barrera contra las infecciones. Establece la flora bacteriana (las bacterias beneficiosas) en la zona digestiva. El calostro construye el sistema inmune y los sus factores de crecimiento. Siendo un fluido vivo similar a la sangre, puede construir y cambiar las vísceras del bebé, y las prepara y protege contra todos los tipos de gérmenes. Imagínatelo como una clase de sellante especial.Curiosamente si el bebé nace temprano, el calostro tiene aún más potencial para prevenir las infecciones. Es especialmente importante que los bebés prematuros reciban el calostro producido por la madre.Como los bebés humanos no están totalmente formados al nacer, nacen listos para recibir el calostro. Sus cuerpos son un trabajo en progresión, esperando que el calostro y la leche de la madre, terminen la consolidación de sus sistemas inmunológicos. Solamente en ocasiones muy raras, y por razones médicas, debe ser agregado cualquier otro alimento durante los primeros días de su vida. Es importante dejar el calostro hacer su trabajo. Generalmente por el segundo día de la vida, el bebé esta listo para comer más a menudo, así que es importante animarle a que lacte con frecuencia, tan a menudo como le indique el hambre. La madre y el bebé son un equipo finalmente acoplado, y como las necesidades alimenticias aumentan, el cuerpo de las madres responde a las señales que el bebé está dando, produciendo exactamente la cantidad correcta de leche. Usar alimentos o chupete retardará la producción de leche y puede causar problemas para la madre y el bebé. Pronto, el calostro comenzará a transformarse en una leche más madura, y aumentar en volúmenes. Él comenzará a beber onzas en vez de las cucharillas. El calostro no desaparece completamente en cuanto viene la leche; habrá cantidades pequeñas de calostro en la leche materna durante las primeras 2 semanas.Los bebés que encuentran oro durante la primera semana, son recompensados con un tesoro para toda la vida. La naturaleza proporciona esta rica mina. No hay nada mejor que el calostro, esa veta de la madre para un comienzo sano.
por Ann Calandro, RNC, IBCLC

Relato de una crianza en brazos

Pues este tema es como una "tarea escolar", y es para apoyar el encuentro de la Semana Internacional de la Crianza en Brazos. En mi experiencia cuando mi hijo mayor era más bebé a pesar de no conocer el rebozo ni el babywearing lo traia en brazos la mayor parte del tiempo, me hacian los típicos comentarios de que se iba a "embrazilar" que lo estaba malcriando y malacostumbrando, que sería muy dependiente y que siempre andaria bajo mis faldas.

Yo decia "bueno ¿y?" Es un bebe! No voy a dejarlo llorar solo para que no se embracile, si mi bebe no me esta manipulando ni chantajeando, además va a crecer, a caminar, a correr y no va a querer que lo carque. Bueno pues desde siempre lo traje en brazos, no conocia los rebozos ni los cargadores si no, estoy segura que me hubieran sido de gran ayuda.

Cuando supe que esperaba a Sofia, conocí lo que era la crianza con apego, los beneficios de cargar a tu bebe, los rebozos y las maravillas que hacian. Compre mi primer rebozo meses antes de que naciera mi hija por cierto es un rebozo koala de http://www.tikiba.com/ y desde la primera ves que lo use me encantó, de adapta super bien al cuerpo, el peso se distribuye correctamente por lo que me siento muy comoda y mi nena feliz de ir siempre junto al corazón de mamá. A mi hijo lo he cargado algunas veces aunque pesa mucho me ha servido mucho para cuando vamos a la tienda o si se queda dormido mi esposo lo carga en el.

Por ahora solo tengo ese rebozo, y un pouch mamá canguro que tambien es muy comodo porque es fácil de poner y quitar, recuerdo que en ocasiones cuando Sofia se queda dormida en brazos, la pongo en el pouch en la posición de cuna y asi me puedo poner ropa en la lavadora y tenderla.


Lo cool de ésto es que siempre que salimos al super o dar la vuelta me chulean mis rebozos, que donde lo compre, que como me la pongo, que que bonito color, etc. Y ahi me tienen enseñando las posiciones que me se, dando las paginas de internet con la información, y las señoras se quedan maravilladas viendo que Sofi va bien acurrucadita.
He tenido la suerte de poder difundir lo precioso que es cargar a tu bebe en rebozo, hace poco tiempo me hice distribuidora de la tienda virtual de una página seguidora de la crianza con apego http://www.cozybebe.org. Con mi familia y amigas tambien doy a conocer las ventajas de cargar a los bebes y les muestro como colocarlos y los tipos que hay. Para mi es una satisfacción saber que cada ves más mamis se animan a usar los rebozos, saben que cargar a sus bebes no les hace "mal" como mucha gente nos hace creer, si no al contrario, los beneficios son muchisimos, y a continuación los daré a conocer.

Dormir con tu bebe


La practica de dormir con tu bebe tambien llamado colecho es maravillosa y un acto de amor y protección para tu pequeño. Antes de comenzar con la información sobre el tema quiero compartir como fue que decidí compartir la cama con mi bebe.

En aquel tiempo no sabia que existia la palabra colecho, ni los beneficios de este. Acaba yo de parir a mi primer hijo Rodrigo Karim, vivia en casa de mis padres todavia y dormia en una cama individual. Tenia ya desde el embarazo un moises que mi suegra me regalo muy bonito. No se porque siempre tenemos la mala idea de que los bebes deben tener su propio espacio y su propia cama para dormir, eso pensaba yo y mi suegra me dijo desde el primer dia que durmiera a mi bebe en el moises para que se fuera "acostumbrando" a dormir solo. Pues si lo intente, claro el moises estaba a un lado de mi cama, tenia una rutina para bañarlo, cambiarlo, darle teta y acostarlo. A pesar de eso mi bebe despertaba a los pocos minutos que yo lo habia acostado en su moises, me levantaba practicamente 20 veces en la madrugada, lo arrullaba, le daba mas teta, le cambiaba el pañal y el no queria nada mas que mis brazos, pase como 3 noches intentadolo y ni yo ni él descansabamos bien, lo acostaba sobre mi pecho y nos quedabamos dormidos por mucho tiempo y entonces ya no insistia en pasarlo al moises, y comenzamos a dormir juntitos desde ese momento, fue un gran alivio el que senti porque dormia mucho mejor, no me levantaba para nada por las noches, me facilito muchisimo mas la lactancia y dormiamos como angelitos. Cuando me fui a vivir con mi esposo le encantó la idea de dormirnos con nuestro bebe, porque ibamos a dormir lejos del fruto de nuestro amor?
Ha sido maravilloso, desde ese momento hemos dormido maravillosamente a pesar de que sigue despertando dos o tres veces por la madrugada para tomar teta o simplemente saber que esta a salvo y protegido. Con mi hija de 5 meses ha sido igual, desde el primer dia ha dormido con nosotros y dormimos perfectamente bien.

Ahora vamos a ver lo que es el colecho y sus grandes beneficios.

A la práctica de dormir con los hijos se le conoce como colecho. Lo primero que hay que decir al hablar sobre colecho es que no tiene consecuencias negativas para la familia ni mucho menos para el bebé, quien generalmente se siente muy a gusto durmiendo en medio de la seguridad y el calor de las personas que más lo aman. Una de las ventajas del colecho es que favorece mucho la lactancia nocturna del bebé y al no tener que pasear al bebé por los pasillos o algo similar también es muy probable que tanto mami como hijo duerman mejor, además de que regula y acompasa los patrones de sueño de la díada madre-hijo.

Como siempre, hago énfasis en lo socialmente aceptado que no es otra cosa que las imposiciones culturales. En Japón por ejemplo es norma y regla que los hijos compartan la cama con los padres, no se concibe de otra manera el hábito de dormir; sin embargo en culturas occidentales como Estados Unidos se muestra un gran afán por “independizar” al bebé cuanto antes y llevarlo a su propio cuarto, es “de buen gusto” decir “mi hijo duerme solo en su habitación desde que tenía X meses” y no es socialmente aceptable decir “nuestro hijo duerme con nosotros”.

¿Y qué hay de la independencia?

El tema de la independencia es muy polémico. Vamos a ver: se teme que el niño se amañe tanto durmiendo con sus padres que jamás se hará independiente, pero como dice Carlos González en su libro Bésame mucho: “... Si no se hiciera el más mínimo esfuerzo por sacar a los niños de la cama de sus padres, ellos mismos se irían tarde o temprano. No sé a qué edad, porque no conozco a nadie que haya hecho la prueba; sin duda la edad será distinta en cada familia, y dependerá del temperamento y de los deseos del niño y de sus padres. Pero estoy razonablemente seguro de que ninguno de mis lectores siente, en estos momentos, el menor deseo de volver a dormir cada noche entre su padre y su madre. Los japoneses suelen dormir con sus padres hasta los cinco años...” Yo saco mis propias conclusiones de estas palabras del doctor González: la independencia no se enseña, la independencia es algo hacia lo cual se avanza si se permite al niño vivir plenamente todas sus etapas.

Voy a hacer una pausa aquí porque estoy más que segura de que alguna persona que lee y no es partidaria del colecho estará negando con la cabeza cada línea y pensando: “mi hijo duerme feliz en su propio cuarto desde los tres meses”; honestamente me parece bien; este artúculo, si bien es una apología completa al colecho no es en ningún momento una crítica a los padres que duermen separados de sus hijos.

La clave es: si la situación es armoniosa para todos, principalmente para el niño eso quiere decir que estamos haciendo las cosas bien; nótese que digo “armoniosa para todos, principalmente para el bebé” esto quiere decir que el bebé duerme feliz en su habitación y siempre lo ha hecho, mejor dicho para hablar claro: si nunca se ha dejado llorar al bebé sin acudir a consolarlo inmediatamente.

William Sears (profesor de pediatría de la Universidad del Sur de Carolina y padre de seis hijos) , de quien hacemos referencia en esta página con frecuencia escribió un libro llamado “Nightime parenting” en el cual habla extensamente sobre el colecho y hace una exposición muy elocuente de sus beneficios; el libro está en inglés y es una excelente fuente de información sobre el tema del colecho.

Normas de seguridad para el colecho

Los padres fumadores, consumidores de drogas o de alcohol no deben dormir con sus hijos. (si fuma, el bebé puede dormir en la misma habitación pero no en la misma cama).
La ropa de cama debe ser de la misma medida del colchón.
El colchón debe ser de la misma medida que estructura de la cama, especialmente de la cabecera.
No debe haber almohadas, cobijas o sábanas sueltas cerca de la cara del bebé.
No debe haber espacios entre el borde de la cama y la pared en la que se apoya ya que el bebé podría quedar atrapado.
El bebé no debe dormir bocabajo.
No se debe practicar colecho en sofás o superficies similares que puedan tener irregularidades.

Usar pañales de tela??


Una de las razones que nos preocupa cuando sabemos de la llegada de un nuevo bebe, es que tipo de pañales utilizaremos y cuanto nos costara el chistesito. Lo primero que nos viene a la mente es en lo costoso que será comprar pañales cada semana cuando es recien nacido y cada quince dias aproximadamente cuando va creciendo.
Aparentemente no vemos el gasto a largo plazo, pero si nos ponemos a analizar y a hacer cuentas de lo que gastaremos en pañales + pomada para rozaduras + toallitas humedas desechables + visitas al pediatra por rozaduras muy fuertes (que los pañales desechables por sus altos contenidos de quimicos provocan) nos llevaremos una gran impresión, además de saber que cada pañal se degrada en cientos de años, 1 solo pañal, ahora que pasa con 6 pañales por dia, 42 a la semana, 90 a la quincena, 180 al mes, en realidad es un gran daño el que le hacemos al planeta con tanto quimico y plastico tirado y contaminando nuestro ambiente.

Ahora haciendo cuentas en $$$ veamos:

-Un paquete de 40 pañales cuesta entre $120 y $150 aproximadamente, dependiendo de la etapa y la marca del pañal, el paquete durará aproximadamente entre 10 y 15 dias.
-En 1 mes estaremos gastando entre $300 y $450 pesos.

-En 12 meses estaremos gastando entre $3,600 y $5,400 pesos.

-En 24 meses gastaremos entre $7,200 y $10,800 pesos.

-En 36 meses (que es la edad aprox. en la que controlan esfinteres) el gasto será entre $10,800 y $ 16,200 pesos.

Sin contar un paquete de toallitas humedas + pomada para rozaduras cada 15 dias, lo que seria mas o menos $120 pesos al mes, en 36 meses seria un gasto añadido al de los pañales de $4,320 pesos, osea entre $15,120 y $20,520 pesos en total.

Uff aproximadamente es lo que hemos gastado cuando mi hijo de 2 años 9 meses uso pañales que fue hasta los 30 meses. Y si hubiera conocido antes la maravilla de usar pañales de tela, además de la calidad de los pañales, el gran ahorro que se genera al usarlos, la gran ayuda al planeta y la ecología y además lo bonitos que son, definitivamente ese dinero lo hubiera podido utilizar en otras cosas. En fin, ahora con mi hija de 5 meses utilizamos al 100% pañales de tela, por el momento tengo 12 pañalitos la mayoria unitalla los cuales me servirán hasta que Sofia controle esfinteres y cambie los pañales por calzonsitos. Ustedes se preguntaran ¿bueno y esta loca de que habla? eso es de la época de mi abuelita, pero es por eso que quiero compartir en este blog los beneficios de utilizar pañales de tela.

1. El bebe se mantiene seco, por lo que tu bebe llorara menos por tener un pañal mojado o sucio, los pañales de tela mantienen a tu bebe feliz.

2. Evita/cura rozaduras, por lo que no será necesario utilizar pomadas y evitaras el gran sufrimiento que provoca una rozadura en sus pompitas, doble felicidad.

3. Ahorras dinero, un pañal de tela unitalla (de 3 a 16 kg) cuesta entre 200 y 250 pesos, es una invesrión, por lo que ese pañal en lugar de tirarlo, lo lavas y lo vuelves a utilizar todas las veces necesarias, hasta que tu bebe deje los pañales.

4. Ayudas al ambiente, como tus pañales de tela no se van a la basura, evitas que el planeta se siga llenando de los plasticos y quimicos del pañal desechable, por lo que estarás dejando un mundo mas limpio para tus hijos.

5. Hay tallas ajustables y unitalla, se ajustan perfectamente tanto al cuerpecito de un bebe RN como al de un toldder de 2 o 3 años.

6. Fáciles de usar, si son pañales de bolsillo solo le pones la inserción en el bolsillo y ajustas el pañal a tu bebe, si es de dos piezas unicamente clocas el pañal y despues la cubierta y listo.

7. Sin esfuerzo al lavar, los pones en la lavadora con un poquitito de detergente, sin utilizar cloro ni suavizantes, le das doble enjuague y los tiendes o los pones en la secadora. Tambien se pueden lavar a mano, con detergente (no jabon de barra) y los pones al sol para eliminar manchitas o malos olores.

Estos son algunos de los beneficios de utilizar pañales de tela, yo en mi experiencia puedo decir que son lo mejor para la piel de mi bebe, la cual merece un confort y una calidad insuperable, como lo son estos maravillosos pañales. Si tienes alguna duda puedes escribirme a chikistrikis_tan@hotmail.com y con mucho gusto te ayudaré.

Si quieres conocer los pañales de tela puedes visitar www.cozybebe.org/tienda donde hay gran variedad de pañales ajustables y otros productos que mas adelante les presentaré, estoy a sus ordenes.

Cargar a tu bebe



En muchas culturas, lo habitual es que el bebé esté siempre pegado a su madre. Desde el rebozo en Méjico hasta el amauti utilizado por la tribu inuit en Alaska, las madres de todo el mundo llevan a sus bebés a cuestas a todas partes. Las ventajas son muchas y variadas. Al nacer, el bebé todavía no tiene sus capacidades cerebrales desarrolladas. Según los antropólogos, debido a la limitación de espacio del canal pélvico, su desarrollo debe proseguir en el espacio exterior. Al igual que los canguros, que nacen muy diminutos, trepan hasta la bolsa marsupial y continúan su crecimiento fuera de su madre, muchos científicos consideran que los humanos tenemos un comportamiento similar y que el embarazo dura en realidad 18 meses: 9 dentro y 9 fuera. Así, lo más natural es que la madre continué con su bebe cerca del corazón siempre que pueda. Si, además, esto es lo mejor para el bebé y facilita la vida a la madre, no se puede pedir más

Sabemos que nuestra sociedad relaciona con frecuencia el llevar al hijo en brazos con malcriarlo. Intentaremos darte la información necesaria para dar la vuelta a este tópico y que tu hijo, en lugar de llorar para que lo tomes en brazos, te pida que lo dejes en el suelo. Es muy importante también que los niños pasen largos periodos de tiempo en el suelo, pero siempre que tengas que desplazarte o simplemente cuando notes que el bebé esté cansado de estar en el suelo, ponlo en la bandolera y continúa haciendo tus tareas. A medida que la niña crezca deseará estar más tiempo fuera de tus brazos, lo cual es una suerte, ¡porque también pesará más ¿Mochila o bandolera? Es muy posible que tengas que probar varios sistemas de bandoleras o mochilas adaptados a los diferentes tamaños que tendrá tu bebe. Nosotros nos decantamos por las bandoleras más que por las mochilas, pues son más versátiles y no cargan tanto la espalda. Debes buscar la comodidad, procurando que el peso se distribuya bien por toda la espalda y el hombro, y que resulte fácil de poner y ajustar a tu cuerpo. También el bebé, al crecer, cambiará de posición en la bandolera, pasando de acostado durante los primeros meses a sentado como un indio sobre tu cadera. Normalmente tendrás siempre las dos manos libres para, por ejemplo, empujar el cochecito de tu hijo mayor o el carro de la compra, pero siempre que te agaches, agarra al bebé con una mano y evita movimientos bruscos. Yo habitualmente siempre llevo mi mano por delante de Marina justo donde se acaba la bandolera o juego con sus manitas. A veces, gracias a que tengo la mano en su espalda cuando la llevo en mi cadera, puede tirarse para atrás sin peligro, juego que le encanta. La bandolera la lleva siempre lo más alto posible, con los brazos dentro o fuera de ella. Algunas precauciones Ten mucho cuidado si estás cocinando o tomas algo caliente que pudiera caer sobre el bebé. Alguna vez he comido con mi hija en la bandolera, pero cubriéndola con un trozo de gasa o servilleta para evitar que cayera comida sobre ella. Cuando se duerme en la bandolera, la dejo suavemente en la cama y la tapo con la misma tela. Ten en cuenta que una bandolera nunca puede ser un sustituto de una sillita para coche.

Ni se nota Cuando Marina tenía unos dos meses acudía una vez por semana a clases de posparto. Antes de la clase iba siempre al mismo bar a desayunar llevando a mi hija en la bandolera. No se notaba nada. Cuando alguien encendía un cigarrillo, cambiaba de lugar porque sabía que ignoraban la presencia de mi bebito y quería ser discreta. Un día, Marina se despertó y pegó cuatro gritos de auténtico bebé. El bar enmudeció. Todos pensaban que llevaba una bolsa, no un bebé. La puse al pecho, sin que me vieran, y enseguida se calmó. Ventajas de llevar a tu bebé La intimidad entre madre e hijo es mucho mayor. El instinto maternal se basa en una serie de hormonas (como la prolactina y oxitocina) que deben ser estimuladas bastante a menudo (aproximadamente cada 20 minutos). La presencia continua del bebé hace que el sistema biológico permanezca alerta y activo. Cuanto mas alto y estable sea el nivel hormonal, más fácil será la crianza, y más segura se sentirá la madre porque conocerá mejor a su hija. Ayuda a que la comunicación entre los dos sea mejor y a que la madre se dé cuenta más fácilmente de las necesidades del bebé. Así, puede anticiparse a las peticiones del bebé antes de que él las solicite. Al recordar al bebé la sensación de cuando estaba en la barriga, reduce su nivel de estrés y se siente más arropado. Los bebés lloran mucho menos y están menos nerviosos. Según Pediatrics, una reducción del 43% durante el día y un 51% por la noche. Duermen con más facilidad y durante más tiempo. Tienen un índice de cólicos y de vómitos menor. Los niños cargados en brazos acostumbran a ser más independientes y tener mayor autoestima, ya que sus necesidades se han cubierto sin demora. Los bebés prematuros que se pasean en brazos, tienen un índice de mortalidad menor. Se le conoce también por el método canguro. Es más cómodo para los padres a la hora de realizar sus tareas habituales, tanto en casa como fuera de ella (muchas veces también debido a las trabas arquitectónicas que impiden desplazarse con el cochecito). El balanceo y la estimulación del movimiento incrementa su desarrollo neuronal. El sistema vestibular es el responsable del equilibrio y de que, por ejemplo, podamos mantener la vista fija mientras andamos o saltamos. Es muy sensible en el recién nacido ya que como feto estaba constantemente en movimiento, y estimularlo se considera como una de las mejores maneras de calmar a un bebé. El bebé se siente querido, seguro y confiado

Cuando el adulto habla con otros adultos, el bebé puede formar parte de la conversación, incrementando sus oportunidades de socialización y aprendiendo a escuchar. El bebé esta más involucrado en el mundo que le rodea. La proximidad con su portador aumenta la interacción con él y con los demás porque participa en aquello que están haciendo sus padres, ayudándole a fomentar su autoestima. Utilizar una bandolera, hace que el amamantar sea muy sencillo y discreto. Al perder menos energía llorando para solicitar sus necesidades ni calmarse solo, puede invertirla en aprender de su entorno y mejorar su desarrollo. Con la bandolera puede elegir si mirar a su porteador o a cualquier lugar en unos 180 grados. Así, la habilidad de elegir mejora su aprendizaje. Como la vida del bebé es mucho más rica si es llevado por sus padres, sus conexiones neuronales serán más precisas y adaptadas al entorno que experimenta. Situaciones que podrían parecerle peligrosas si estuviera solo en su cuna, dejan de serlo si nota que su porteador está tranquilo o si éste le calma inmediatamente. La depresión post parto se detecta mucho menos en madres que llevan a sus hijos. La frecuente estimulación hormonal que llevar al bebé causa, permite que la madre tenga un nivel alto y constante de hormonas que la tranquilizan. Si, a pesar de llevar a tu bebe, éste llora mucho, no creas que has fallado como madre, piensa que tal vez lloraría más si no lo llevaras. Su comportamiento puede deberse más a su temperamento que a lo que tú puedas hacer. El llevar a tu bebé hace que tu manera de pensar este más centrada en el que no en ti misma. Al conocer mejor a tu hijo estás más segura de tus decisiones. Sabes que no necesitas del último modelo de cochecito ni del aparato más sofisticado para conocer o calmar a tu bebé. Necesitas pocos juguetes que le estimulen porque su vida a tu lado ya le ofrece muchas y variadas experiencias.