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Cumpliendo 5 años de ser mamá!

Hola!
Les escribo con mucha nostalgia pues hace meses que no entro por acá. Han sido tantos los cambios en mi vida, como mujer, como madre, como "pareja" que la cabeza no me ha dado para todos mis pendientes, y tan importantes como lo es éste pequeño y lindo espacio.
Hoy quiero retomarlo, con un tema que para mi cambio totalmente mi mundo y mi manera de ver la vida: el nacimiento de mi primogénito Rodrigo Karim.
Era un día como hoy de hace 5 años, yo estaba dormida como a las 9 am y me despertaron sus movimientos así que me quede recostada a disfrutar de ellos, pasaban los minutos y eran cada vez más y más fuertes, entonces sentí dolor pero creí que era normal, se se me estaba encajando como otros días, pues aún faltaban 3 o 4 semanas para cumplir las 40 de gestación.
Mi mamá se dió cuenta y fue a recostarse conmigo y me abrazo, y le decía cositas a Karim y me acariciaba la panza, en cuestión de minutos comenzaron las cotracciones cada 20 min. y con muy poco dolor, y luego con dolor fuerte y cada 15 min., después cada 10 y el dolor ya era mucho. Me meti a bañar y arregle mi maleta con ropita que aún guardo, la primera que le compramos a mi bebé, me aliste y mis papás me llevaron al hospital, desafortunadamente mi esposo no estaba pues un día antes había salido a un encuentro espiritual como parte de una terapia, pero aún así me sentía bien pues tenía a mi tribu conmigo.
En ese hospital al parecer no había ginecólogos ni lugar, así que después de reisarme me dijeron que aun tenía tiempo para irme a otro, ya llevaba 5 cm dilatados, y al llegar al otro hospital ya tenía 8 cm, en cuestión de minutos. Aunque la gine que me reviso me dijo que si no le echaba ganas al parto me podrían hacer cesárea y no contaban con quirofanos esterilizados, yo sabía que mi cuerpo lo haría todo, más bien lo presentía, lo que quería era entrar ya y que mi bebé naciera bien, sano. Pues eran las 5:30 de la tarde cuando entre a labor de parto en el hospital, y después de mucho dolor e impotencia por estár totalmente acostada sin poder moverme ni caminar, ni siquiera respirar podía bien, Karim al parecer estaba atravezado y escuchaba  cuchichear a los médicos que se acercaban a mirarme como si fuera un experimento, decían que estaba complicado porque ya tenía 9 cm de dilatación y que el bebé aun no estaba en posición, (con ganas de gritarles, existe la fuerza de gravedad!! eh!!)  pero a pesar del miedo yo tenia la sensación de que pronto se acomodaría, y después de hablarle y hablarle a mi chiquito y tratar de acomodarlo por fin dilate por completo y él ya estaba casi afuera, así que me llevaron a la sala de expulsión y en sólo unos minutos mi hermoso bebé ya había nacido, por fin! lo revisaron y bueno...todo lo rutinario que realizan en un hospital, pero me lo dieron de inmediato, no me separaron de él más que para bañarlo y todo el tiempo estuvo conmigo, así que pude amamantarlo desde que despertó, porque durmió mucho, estaba cansado y yo otro poco pero aún así no quería ni podía dejar de mirarlo y de sentirme sorprendida al saber que ese pequeño bebé era quien me pateaba y bailaba dentro de mi, y ese día me sentía tan en paz, tan tranquila, ya todo había pasado y ahora sólo pensaba en lo hermosa que era la vida, la sorpresa que me dió al traer a mi hijo antes de tiempo, pero que aún así estaba fuerte y muy sano, y a mi me convirtió definitivamente en una mejor  persona, mejor mujer, en mamá.
Y a partir de ahí no cambio por nada el haber sido una mamá joven, ni por todas las fiestas, ni por todas las sálidas, ni reuniones con amigos, ni por la más extrema diversión que pueda haber, el sólo saber que mi pequeño está aquí, junto a mi, llenandome la vida de amor y de alegría, no es algo que se cambie por nada.










Gracias por leerme, hoy sólo puedo decir "Karim, te adoro por sobre todas las cosas, gracias por ser mi hijo y por enseñarme a vivir"

De berrinches y rabietas...


....Estan llenos mis días ultimamente, y es que aunque trabajo mucho en la paciencia y trato de tranquilizar a Karim con un abrazo o hablandole viendolo a los ojos, simplemente no me escucha, se aparta de mi y hasta me dice "sotame" (sueltame) y sigue llorando, brincando, pataleando y demás. Generalmente los berrinches son porque no dejo que juegue con cosas que se que puede lastimar a alguien o a el mismo, porque no encuentra algun juguete o porque quiere ver una pelicula ya muy noche y no lo dejo, o porque en casa de su abuela quiere sacar peliculas de sus cajas y mi hermana le dice que no.....etc, lo peor es que cuando algo no le gusta como en estas situaciones pues aparte de gritar y llorar se enoja mucho y agrede, ya sea aventando cosas, pegando, etc, en una ocasión me avento la caja de una pelicula y me pego en la nariz fue tanta su fuerza que hasta me hizo llorar y esto paso solo porque su papá me abrazo y me dio un beso....se y entiendo perfecto la posición de mi hijo en cada una de las situaciones pero me pone triste y muy confundida verlo asi y llega el momento en que no se como manejar la situación. Por supuesto todo se complica más cuando su papá interviene y dice "esque hace lo que quiere porque asi lo has hecho tu" y entonces me dan ganas de patearlo (al papá eehhh) pero sería contradictorio hacer algo asi cuando quiero que mi hijo sepa manejar su enojo y no usar la violencia.

Se que el ambiente en casa no esta del todo relajado, algunos dias hay mucha tensión y diferencias (como en todas) pero temo que eso este influyendo demasiado en mi hijo y que al estar en desacuerdo quiera desquitarse con esa agresividad. Otra de las cosas es que con su hermana juega bien, la quiere mucho, la abraza, la besa, cuando Sofi esta llorando y yo estoy en otra recamara o en la cocina la lleva de la manita hacia donde estoy yo y le dice "ya hemana, aqui ta tu mama", pero despues de un tiempo comienzan las peleas, si ella tiene algun juguete o cualquier cosa Karim va y se lo quita, Sofia se enoja y forcejea con él y entonces terminan llorando los dos, uff es algo que me desconcierta bastante y aunque termino abrazando a los dos Karim siempre sale muy enojado y me dice que lo deje.

Bueno pues creo que esto fue mas un desahogo jaja pero se que en muchas casas y a muchas de ustedes les pasa o han pasado por lo mismo y que quizas no han sabido que hacer, es obvio que el enojo esta ahí pero lo malo o lo que aun no logramos es saber canalizarlo.
Paciencia, paciencia, kilos y kilos de paciencia en estas situaciones que a veces nos tensan y nos sacan de orbita.

Será hora de ir a la escuela?

¿Alguna ves te has sentido presionada o incomoda cuando familiares o amigos te preguntan que cuando entrará a la escuela tu hijo/a? ¿Y te has preguntado cual es la prisa de esas personas porque tu hijo vaya a la escuela? "Ya esta en edad" "Para que se haga independiente" "Debe aprender y convivir con otros niños" "Solo asi se soltará de tus faldas" ¿Te suenan algunas de estas frases?

Desafortunadamente yo tengo que lidiar casi todos los días este tema con mi esposo, como todos tenemos diferencias en cuanto a la educación de nuestros hijos, y aunque me apoya en la lactancia, dormimos los 4 juntos y respeta mis desiciones de tener la mayor empatía hacia ellos, en lo de la escuela no, pues para él es como una regla o un deber que el niño vaya a la escuela, desde que Karim cumplió 3 años me ha estado presionando para que llevemos a Karim a la escuela y ya le ha estado "vendiendo" la idea, ya hasta tiene cuadernos y colores y los guarda en una mochila que le regalo su abuela y cada que juega con ellos me dice "mami ya vo a hacer mi taera" y hace unos rayones hermosos jeje.

Lo peor de todo es que no solo es mi marido quien me tiene dando vueltas en la cabeza con el temita, sino que parece que todos se han puesto de acuerdo pues me he encontrado a primas, amigas, tias y me hacen la misma pregunta ¿Ya entró Karim a la escuela? ¿Porque, ya tiene 3 años no? Y en tono mandon "Ya deberias meterlo, ya esta grande, si no, nunca se va a separar de ti" "al fin que solo lloran unos dias y despues se les pasa" Ja! como si eso fuera un consuelo, no soportaria imaginar el llanto de mi pequeño en cuanto lo deje en ese lugar desconocido y con personas completamente extrañas para él.
Bueno, se que algún día me preguntará porque él no va a la escuela y sus vecinitos si, me dirá que quiere jugar con otros niños o llevarse su mochila y hacer sus taeras en la escuela, se que quizas no podré negarle la oportunidad de conocer ese mundo y que si le gusta también deberé respetar esa desición, lo se y lo tengo bien presente, pero....porque hacerlo cuando la gente cree que es hora? es como cuando te dicen que ya le quites el pañal o ya lo destetes porque ya es hora, porque ya esta grande, grande para quien? Para mi creo que no.

A continuación dejó este artículo que me parece muy a doc con el tema (y no será el único), y quizas por ahi alguna lectora se preguntará si llevar a su hijo  de 2 o 3 años a la escuela es una buena desición tomando en cuenta su instinto y los deseos de su hijo.

"Soy muy pequeño para ir al cole"

Está maduro o madura emocionalmente para separarse de su vínculo afectivo durante largas horas y escolarizarse? ¿Es «su» momento madurativo para dar ese salto, con la satisfacción de lograrlo, sin que se dañe? ¿Se despide con tranquilidad y seguridad de la figura materna (o persona sustituta)? ¿O, por el contrario, llora desconsoladamente, asustado o desconcertado ante una separación no elegida y frente a tantos nuevos «amiguitos» en un espacio también nuevo y con una nueva profesora? Estas son algunas de las prioritarias reflexiones que deberíamos hacernos cuando se defiende el término de «derecho a la escolarización» en bebés, niños y niñas de 0 a 3 años ¿Derecho de quién?


La mayoría, con chupetes y pañales, se enfrentan a una situación extraña, de intenso stress, traducido en explosiones de llanto, desconsuelo y desesperación, cuando no apatía y resignación. Quien dude de esta afirmación, que se tome la molestia de acudir al inicio de la escolarización a observar cuál es el estado emocional de los peques en los centros donde no existe período de adaptación-integración prolongado. Quien lo dude, que pregunte a sus niños si quieren volver al día siguiente. Que pregunte al profesorado cómo vive las demandas de tantos brazos reclamando su atención. Que pregunten a los padres y madres, que les dejan y salen deprisa para no oír su llamada desesperada.





¿Culpables? Nadie. No se trata de culpabilizar, sino de reflexionar y poner medios para que nadie salga perjudicado. Los primeros que tienen derecho a no sufrir son los más vulnerables: bebés, niños y niñas. Los segundos que tienen derecho son las madres y padres (que sin base formativa suficiente «creen» que es lo mejor para sus pequeños). Porque es el derecho a trabajar y la ausencia de reconocimiento social de la maternidad/paternidad la que ha hecho incompatible maternidad/paternidad y trabajo. Los terceros que tienen derecho son los profesores y profesoras, que se ven impotentes ante aulas de 18-24 criaturas demandantes.



¿Soluciones? Adecuemos las leyes protegiendo a la infancia y reconociendo la maternidad/paternidad como una función social, fundamental para el futuro de la sociedad. ¿Cómo? Como profesional de la salud, psicoterapeuta de adultos e implicada en la prevención infantil, planteo que es una evidencia que la sociedad está cambiando, y lo hace vertiginosamente, exigiendo rápidas respuestas adaptativas al entorno social. ¿Pero hacia dónde? Hay una pregunta clave: ¿debemos adecuar al pequeño o pequeña al stress y desarrollo social actual, ignorando las repercusiones posteriores de este modelo en la salud mental de la población? ¿Queremos resignarnos a los ritmos impuestos externos, cada vez más deshumanizantes?

Es un hecho que la sociedad establece una dicotomía artificial entre la opción a la maternidad y el derecho al puesto de trabajo. Pretender simultanear ambas funciones conlleva un stress innecesario para el sistema familiar, que vive la necesidad de buscar alternativas de atención para sus hijos. En otros países europeos, la mujer (o persona sustituta) que opta por la maternidad ve retribuida su función maternal, sin detrimento de su puesto de trabajo, como ocurre en el Estado español.

El control de esfinteres no se aprende.


Una de las cosas que me preocupaban cuando mi hijo cumplió los dos años era como lo iba a enseñar a ir al baño. Yo le preguntaba a mi prima que tiene una niña mas grande que Karim y ella me decia que le quito los pañales a los 2 años cumplidos, y que la llevaba cada hora a la "nica" que aunque no hiciera nada se estaba ahi con ella diciendole que hiciera pipi o popo.
Yo de momento creí que asi funcionaba y era la forma en que controlaban esfinteres, y recuerdo que mi hermana mayor hizo lo mismo con su hija porque asi se lo pedian en el cendi donde la llevaba, pero tardo muchisimo, siempre se hacia pipi y todos los dias cargaba con hasta 3 mudas de ropa, cambiaba sabanas y cobijas, regañaba a la niña y la llamaba "mañosa" y entonces yo decia "uff que dificil va a ser".
Pero después de haber analizado bien la situación, llegue a la conclusión de que no estaba dispuesta a forzar a mi hijo a hacer algo que tal ves aun no descubria él mismo, algo para lo que aun no estaba preparado. También pense, que nosotros los adultos vamos al baño cuando queremos, cuando tenemos ganas, y no cuando alguien mas nos dice que lo hagamos, entonces comprendí que no tenía caso quitarle a mi hijo los pañales mientras el no lo pidiera, que no podia quitarle ese soporte y ese confort solo porque no se quien o en donde dijeron que los 2años es la edad ideal para hacerlo.
Entonces navegando en páginas de crianza respetuosa, me tope con un atículo buenisimo de Laura Gutman, una mujer en verdad admirable, que me hizo conocer aun más el cuerpo y las necesidades de mni hijo. Aquí lo dejo, seguramente a muchas mamás les servirá bastante y entenderan muchas cosas asi como lo hice yo.

Esfínteres: control y autoritarismo

Si estuviéramos en una isla desierta con nuestros niños, y contempláramos al bebé humano, con la misma celeridad con la que observamos a los animales, constataríamos que el control de esfínteres real se produce mucho más tardíamente de lo que nuestra sociedad occidental tiene ganas de esperar. Lamentablemente, en lugar de examinar cuidadosamente cómo suceden las cosas, elaboramos teorías que luego pretendemos imponer esperando que funcionen.

Hemos impuesto a los niños el control de esfínteres alrededor de los dos años de edad, con lo que este tema se ha convertido en todo un problema. Si observáramos sin prejuicios el proceso natural, estaríamos ante la evidencia de que los niños humanos la realizan después de los tres años, algunos después de los tres años y medio, o incluso después de los cuatro años. ¡Qué importa!

Sin embargo los adultos -sin pedir permiso a los niños- ¡Les sacamos los pañales mucho antes! Esto significa que les arrebatamos el sostén, la contención, la seguridad, el contacto, el olor, agregándoles la exigencia de una habilidad para la cual no están aún maduros. Que el niño nombre “pis” o caca” no significa que cuente con la madurez neurobiológica para controlar dicha función.

Sacar los pañales porque “llegó el verano”, decidir que ya tiene dos años y tiene que aprender, responde a la incomprensión de la especificidad del niño pequeño y de la evolución esperable de su crecimiento. Cabe preguntarnos porqué los adultos estamos tan ansiosos y preocupados por la adquisición de esta habilidad, que como otros aspectos en el desarrollo normal de los niños, llegará a su debido tiempo, es decir cuando el niño esté maduro.

Controlar esfínteres no se aprende por repetición, como leer y escribir. Se adquiere naturalmente cuando se está listo, como la marcha o el lenguaje verbal.

Ahora bien, si no estamos dispuestas a rendirnos ante la sabiduría del tiempo interno de cada niño, las mamás lucharemos contra los pis que se escapan, las bombachas y calzoncillos mojados, las sábanas y colchones al sol, los pantalones interminables para lavar, mientras acumulamos rencor, hastío y mal humor en la medida que creamos que nuestros hijos “deberían haber ya aprendido”. En cambio, si dejamos a los niños en paz, después de los tres años, o cerca de los cuatro años, (sin olvidar que cada niño es diferente) simplemente un día estará en condiciones de reconocer, retener, esperar, ir al baño, sin más trauma y sin más vueltas que lo que es: controlar con autonomía los esfínteres.
A mi consultorio llegaron durante años niños con problemas de enuresis de 5, 6, 7, 8 años e incluso de mayor edad. La mayoría de ellos, se hacen pis sólo de noche, mientras duermen. Invariablemente les han sacado los pañales alrededor de los dos años. Los casos de enuresis son muy frecuentes, pero habitualmente no nos enteramos porque de eso no se habla. Total quedan como secretos de familia. He comprobado que cuando las mamás aceptan mi sugerencia de volver a ponerles pañales (caras de horror), los niños los usan el mismo lapso de tiempo que hubiesen necesitado desde el momento en que se los sacaron hasta que hubiesen podido controlar esfínteres naturalmente. Como si recuperaran exactamente el mismo tiempo que les fue quitado. Y luego, sencillamente se acaba el “problema”. Hay padres que opinan que “es contradictorio volver a poner un pañal una vez que se tomó la decisión de sacarlo”. En realidad en la vida probamos, y damos marcha atrás si es necesario y saludable. Simplemente diremos: “creí que estabas listo para controlar los esfínteres, pero obviamente me equivoqué. Te voy a poner el pañal para que estés cómodo, y cuando seas un poco mayor, estarás en mejores condiciones para lograrlo”. Es sólo sentido común. Se alivian las tensiones y finalmente el control de esfínteres se encausa.

Los niños -frente a la demanda de los adultos- hacen grandes esfuerzos para controlar sus esfínteres, pero ante cualquier dificultad emocional -por pequeña que sea- se derrumba el esfuerzo desmesurado y se escapa el pis. Luego vienen las interpretaciones: “me tomó el tiempo”, “me lo hace a propósito”, “él sabe controlar pero no quiere”.

Entiendo la presión social que sufrimos las mamás. Hay jardines de infantes que no aceptan niños en salas de tres años con pañales. Hay pediatras, psicólogos, y otros profesionales de la salud, además de suegras, vecinas y amigos bienintencionados que opinan y se escandalizan. Pero es posible sortearla con un poquito de imaginación: los pañales son descartables, baratos y anatómicos, lo que les permite a los niños ir a jugar, ir a un cumpleaños, al jardín, sin tener que pasar por la humillación de mojarse en todos lados. Hay quienes no quieren ir al jardín a causa de la probabilidad de hacerse pis. Otros se vuelven tímidos, otros especialmente agresivos mojando cuanta alfombra encuentran a su paso.

Por otra parte, hacer “pis” no es lo mismo que desprenderse de la “caca”. Muchos niños que controlan perfectamente el pis, piden el pañal para hacer caca. Es importante que les ofrezcamos lo que están pidiendo, porque nadie pide lo que no necesita. ¿Cuál es el motivo para negárselo?

Yo espero humildemente que alguna vez nos demos cuenta del grado de violencia que ejercemos contra los niños, envueltos en exigencias que no pueden satisfacer y que se transforman luego en otros síntomas (angustias, terrores nocturnos, llantos desmedidos, enfermedades, falta de interés) que hemos generado los adultos sin darnos cuenta.

Acompañar a nuestros hijos es aceptar los procesos reales de maduración y crecimiento.
Y si sentimos rechazo por algún aspecto, entonces preguntémosnos qué nos pasa a nosotros con nuestros excrementos, nuestros genitales y nuestras zonas bajas que nos producen tanto enojo. Dejémoslos crecer en paz. Alguna vez, cuando sea el momento adecuado controlarán sus esfínteres naturalmente, así como una vez pudieron reptar, gatear, caminar, saltar, trepar y ser hábiles con sus manos. No hay nada que modificar, salvo nuestra propia visión.

Laura Gutman

Karim dejó por si mismo los pañales a los 2 años con 7 meses, controló primero la pipi, le llevo una semana o dos distinguir y controlar la popo, por las noches seguimos con pañal durante dos semanas mas y despues él mismo se lo quitaba medio dormido y fue asi que su cuerpo tuvo ese proceso.

¡Hace 3 años me convertiste en mamá, Te amo!






Hijo:

Hoy en uno de los días más felices para mi y para tu papá.
Hace 3 años llegaste a nuestras vidas a llenarlas de dicha y felicidad.
Hace 3 años que conocimos tu hermosos ojitos y tu delicada piel, tambien
hace 3 años que te prendiste a mi pecho por primera ves y pude alimentarte
con todo mi amor y esfuerzo. Me mirabas fijamente y suspirabas con la misma
fuerza que lo hacia yo, era como una magia que nos rodeaba y nos unia cada
ves más.
Han pasado tantas cosas desde tu llegada, cada logro lo hemos disfrutado
y festejado con mucha ilusión y mucho orgullo, aun recuerdo como si hubiera sido ayer
cuando sonreiste por primera ves, cuando comenzaste a balbucear,
cuando lograste sentarte y agarrar tus sonajas, cuando chupabas tu dedito pulgar,
cuando comenzaste a gatear y a explorar tu entorno,
tambien tus primeros pasos
y tus primeras palabras, cuando te acercabas a mi a consolarte despues de alguna caida,
ahora ya eres grande, tomas tus propias desiciones y expresas todo lo que quieres decir,
inventas tus propios juegos y te diviertes, te gusta mucho la música, cantas, tocas la guitarra
y te gusta bailar.
Ay chiquito quisiera decirte tantas cosas, expresarte con tantas palabras lo que
significas para mi, pero no creo que termine en tan poco tiempo, y creo que ese
amor y todo lo que me haces sentir te lo he demostrado cada día de tu hermosa vida,
me has enseñado tantas cosas, me has dado tantas lecciones,
y le agradesco infinitamente a Dios por haberme elegido a mi
para darte la vida, para acurrucarte en mis brazos, para alimentarte con mi pecho,
para llenarte de mi amor, para hacerte feliz.
Te amo hijo, te amo por siempre y para siempre.
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