Dormir en diferentes culturas



La gente pasa durmiendo una tercera parte de su vida. Y no dormimos de cualquier manera. La cultura y la costumbre, las tradiciones recibidas de las generaciones anteriores determinan cómo dormimos, con quién y dónde. Durante la mayor parte de la historia humana, niños y bebés durmieron con su madre o quizá con ambos padres.

Nuestros remotos antepasados vivían en pequeños grupos que subsistían cazando y recolectando; cabe suponer que estas agrupaciones, en sus albergues temporarios, no tenían dormitorios separados para padres e hijos. Hace sólo 200 años que algunas culturas empezaron a construir viviendas con más de un cuarto; aun hoy es rara esa intimidad para el descanso, como no sea en las sociedades más ricas.

En la actualidad, la mayoría de los habitantes del mundo vive aún en albergues de un solo cuarto, donde se llevan a cabo todas las actividades, ya sea durante la vigilia o mientras se duerme.El antropólogo John Whiting descubrió una simple asociación entre el clima y el hecho de que los niños durmieran con los padres (entre otras conductas).

Evaluando 136 sociedades de las que tenía información, delineó cuatro clases de disposición típica para el descanso hogareño: madre y padre en la misma cama, con el bebé en otro lecho; madre y bebé juntos y el padre en otro lugar; todos los miembros de la familia en camas separadas, y todos los miembros de la familia en una misma cama.

Según descubrió, el patrón predominante en todas las culturas era el de la madre durmiendo con su hijo y el padre en otro lugar (50 por ciento de las 136 culturas). En otro 16 por ciento, el bebé dormía con los padres. Whiting apuntaba que muchas de estas culturas eran poligámicas, de modo que el padre variaba entre distintas casas y camas, mientras que la unidad estable era, en realidad, la de cada madre con su hijo.

También descubrió una relación con el clima frío. El hombre duerme con su mujer, como rutina, en los lugares donde la temperatura invernal cae por debajo de los 10 grados centígrados -presumiblemente, más por abrigo que por ningún otro motivo-, pero a menudo lo hacen por separado cuando el clima es más cálido.

Por otra parte, el sitio donde duerme el bebé suele ajustarse a una situación climática diferente: por lo general lo hace con la madre en las zonas de clima cálido, pero en climas más fríos, los bebés son envueltos en una manta sujetados a una tabla, para reducir al mínimo la pérdida de calor. No obstante, estas culturas representan una pequeña minoría de la población humana.

¡Hace 3 años me convertiste en mamá, Te amo!






Hijo:

Hoy en uno de los días más felices para mi y para tu papá.
Hace 3 años llegaste a nuestras vidas a llenarlas de dicha y felicidad.
Hace 3 años que conocimos tu hermosos ojitos y tu delicada piel, tambien
hace 3 años que te prendiste a mi pecho por primera ves y pude alimentarte
con todo mi amor y esfuerzo. Me mirabas fijamente y suspirabas con la misma
fuerza que lo hacia yo, era como una magia que nos rodeaba y nos unia cada
ves más.
Han pasado tantas cosas desde tu llegada, cada logro lo hemos disfrutado
y festejado con mucha ilusión y mucho orgullo, aun recuerdo como si hubiera sido ayer
cuando sonreiste por primera ves, cuando comenzaste a balbucear,
cuando lograste sentarte y agarrar tus sonajas, cuando chupabas tu dedito pulgar,
cuando comenzaste a gatear y a explorar tu entorno,
tambien tus primeros pasos
y tus primeras palabras, cuando te acercabas a mi a consolarte despues de alguna caida,
ahora ya eres grande, tomas tus propias desiciones y expresas todo lo que quieres decir,
inventas tus propios juegos y te diviertes, te gusta mucho la música, cantas, tocas la guitarra
y te gusta bailar.
Ay chiquito quisiera decirte tantas cosas, expresarte con tantas palabras lo que
significas para mi, pero no creo que termine en tan poco tiempo, y creo que ese
amor y todo lo que me haces sentir te lo he demostrado cada día de tu hermosa vida,
me has enseñado tantas cosas, me has dado tantas lecciones,
y le agradesco infinitamente a Dios por haberme elegido a mi
para darte la vida, para acurrucarte en mis brazos, para alimentarte con mi pecho,
para llenarte de mi amor, para hacerte feliz.
Te amo hijo, te amo por siempre y para siempre.
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Las Diez Claves de la Lactancia Materna


Aquí les dejo las 10 Claves de la lactancia, algunos consejos para llevar a cabo una lactancia exitosa y duradera.



1.-Amamanta pronto, cuanto antes, mejor. La mayoría de los bebés están dispuestos a mamar durante la primera hora después del parto, cuando el instinto de succión es muy intenso. Amamantar precozmente facilita la correcta colocación al pecho.

2.-Ofrece el pecho a menudo día y noche. Hazte a la idea de que pasarás mucho tiempo amamantando a tu bebé durante estas primeras semanas. Un recién nacido normalmente mama entre 8 y 12 veces en 24 horas. No mires el reloj y dale el pecho cada vez que busque o llore, sin esperar a que "le toque". Así establecerás un buen suministro de leche.

3.-Asegúrate de que el bebé succiona eficazmente y en la postura correcta.

4.-Permite que el bebé mame del primer pecho todo lo que desee, hasta que lo suelte. Después ofrécele el otro. Unas veces lo querrá, otras no. Así el bebé tomará la leche que se produce al final de la toma, rica en grasa y calorías, y se sentirá satisfecho.

5.-Cuanto más mama el bebé, más leche produce la madre. Es importante respetar el equilibrio natural y dejar que el bebé marque las pautas, mamando a demanda. No es necesario sentir el pecho lleno; la leche se produce principalmente durante la toma gracias a la succión del bebé.

6.-Evita los biberones "de ayuda" y de suero glucosado. La leche artificial y el suero llenan al bebé y minan su interés por mamar, entonces el bebé succiona menos y la madre produce menos leche.

7.-Evita el chupete, al menos durante las primeras semanas, hasta que la lactancia esté bien establecida. Un recién nacido ha de aprender bien cómo mamar del pecho, y tetinas artificiales como el biberón o el chupete pueden dificultar este aprendizaje.

8.-Recuerda que un bebé también mama por razones diferentes al hambre, como por necesidad de succión o de consuelo. Ofrecerle el pecho es la forma más rápida de calmar a tu bebé.

9.-Cuídate. Necesitas encontrar momentos de descanso y centrar tu atención más en el bebé que en otras tareas. Solicita ayuda de los tuyos.

10.-Busca apoyo. Tu grupo local de La Liga de la Leche tiene la información y el apoyo que toda madre lactante necesita.


© La Liga de la Leche Internacional 2005

Premio Somos Mamás.

Otro premio recibido! Muchas gracias.
Esta ves la dinamica es:

1- Mencionar quien te dió el premio.

kerita

2- Mencionar algo que nunca publicarías en tu blog.

Nada que dañe la integridad y dignidad de los niños, nada que les falte al respeto en ningun aspecto (nacimiento,alimentación,sueño,educación,desarrollo)

3- Mencionar algo que siempre aparece en tu blog.

Siempre trato de abordar temas de crianza con apego, y de hablar con respeto de los niños y bebes, entre ellos mis hijos.

4- Pasárselo a 5 Blogs.

Gizz y Tras el arcoiris
Mayli y Aprendiendo a ser mamá
Paula y La Magia de ser padres
Yuri y Mis amores y yo

Un meme:cuando digo...quiero decir

Mi amiga blogera kerita me envió este meme y con muchisimo gusto lo publico en mi blog. Suena muy interesante y divertido. Gracias amix.

Consiste en lo siguiente:

1.- Escribe el nombre del autor de las palabritas y parentesco.

2.- Escribe 10 o más de sus palabritas tal y como las dice y al lado escribes lo que realmente quiere decir.

3.- Envíalo a 6 personas, enlazálos en tu blog e informales de la tarea pendiente.

4.- Exhibe la imagen de este meme en tu post.


Rodrigo Karim, mi hijo mayor dice:


Pa-pai que quiere decir Hi-5 (su programa favorito)

papeta que quiere decir paleta

sisita que quiere decir chichita

momir que quiere decir dormir

emana que quiere decir hermana

ta-amo que quiere decir te amo

teteyo que quiere decir te quiero

ayas que significa gracias

topita que significa sopita

ayos que significa adios

mama que significa mamá

papa que significa papá


Yo le paso este meme a:










Alimentación complementaria

¿Cuándo puedo ofrecerle algo más además del pecho? La alimentación complementaria, introducción de papillas.

La recomendación actual de la OMS es que la alimentación con otros alimentos distintos a la leche materna se inicie a partir de los 6 meses, cuando el lactante está preparado para recibir alimentos sólidos (con cuchara) y ha agotado sus reservas de hierro. Sabremos que está preparado porque:

• Se mantiene sentado con ayuda
• Ha desaparecido el reflejo de extrusión (sacan la lengua y expulsan el alimento)
• Manifiesta interés por otros alimentos
• Muestra hambre y saciedad con sus gestos

Hasta esa edad los niños no necesitan ninguna otra cosa.

Se recomienda:
• Introducir un alimento nuevo cada 3-4 días, para poder valorar la aparición de intolerancias o alergias.
• Respetar el apetito del niño. Durante el primer año de vida, es preferible ofrecer primero el pecho y luego los alimentos que complementan la leche materna (“complementarios”) .
• Ofrecer alimentos propios de la zona y según los gustos familiares, introduciendo gradualmente una dieta variada y agradable.
• Aunque no es importante el alimento que se ofrece primero, es aconsejable ofrecer cuanto antes alimentos que contengan hierro: carnes primero, pescados hacia los 9-10 meses.
• Evitar el gluten antes de los 7-8 meses (cereales con trigo, cebada, centeno o avena). Lo más adecuado es introducirlo en pequeñas cantidades al mismo tiempo que se continúa dando el pecho.
• Evitar los alimentos alergénicos (leche de vaca, soja, clara de huevo, frutos secos) antes de los 12 meses. Los frutos secos, no molidos, no se deben dar antes de los 6-7 años, ya que existe riesgo de atragantamiento que puede ser grave.
• Evitar al principio alimentos que pueden contener muchos nitratos (remolacha, espinacas, zanahoria) la col, nabos y espárragos.
• No se debería añadir azúcar ni sal a los alimentos del bebé durante el primer año. Después es conveniente utilizar pequeñas cantidades de sal yodada.
• Se puede añadir al puré de verduras un poco de aceite de oliva.
• Los alimentos pueden ofrecerse triturados al principio y troceados o chafados a partir de los 8 meses.
• Los cereales pueden prepararse con leche materna, agua o caldo, o añadirlos a las papillas. No es necesario darlos con una leche artificial. El arroz y el maíz no contienen gluten.
•Dejar que el niño “experimente” comiendo primero con sus dedos, luego con la cuchara...
• Es una buena idea que el niño coma en la mesa con todos, la comida también es un acto social y el niño puede ver y aprender
• Mientras el bebé hace unas 4 tomas de pecho, no necesita otros alimentos lácteos como yogur, queso u otras leches en papillas o purés.
• No tiene sentido introducir papilla para que duerma más, ni tampoco introducir otros alimentos antes de tiempo para que el niño se “acostumbre” antes de que su madre empiece a trabajar. La introducción de alimentos antes de los 6 meses puede ser causa de alergias e intolerancias.

Esta entrada me parece interesante de publicar, ya que ultimamente me llueven comentarios "bien intencionados" y cuestionamientos de porque Sofia se alimenta con pura leche, porque no le doy comidita, que se va a desnutrir o se va a "enlechar".
Cuando les dije que mi bebe no aceptaba los sólidos, que aun no perdia el reflejo de extrusión y que las papillas que habia intentado darle las escupia, me dijeron que debia seguir insistiendo, que cuando pidiera la teta no se la diera y esperara a que le diera mas hambre aunque llorara para darle las papillas casi casi a la fuerza.
Ahora me pregunto como puede decir la gente esas cosas?
Como puedo ver a mi bebita llorar de hambre y pedirme con desesperación su alimento y yo negarselo para aprovechar y meterle alimentos para los que aun no esta lista?
Mi hija casi tiene los 8 meses y es alimentada exclusivamente con leche materna y asi esta muy sana, feliz, y bien alimentada, los sólidos ya tendrá toda una vida para degustarlos, ahora su lechita es su principal alimento y no tengo prisa por que coma otras cosas.

Este foto fue uno de los intentos de ablactación, era papilla de manzana, pero Sofia simplemente no abre la boca, hace cara de fuchi y escupe la comida.
Jeje que tal?

Hermanos: la ventaja de crecer juntos


A las mujeres nos sucede con frecuencia que, embarazadas por segunda vez, tenemos la sensación y el temor de que no podremos amar a un “otro” tan profundamente como amamos a nuestro hijo ya nacido. Es tal la potencia del amor, la vivencia completamente nueva desde que hemos devenido madres, que creemos que será irrepetible tamaña intensidad. Sin embargo, el corazón de las madres no se divide, sino que se multiplica con cada hijo que nace. Esto lo comprobamos recién cuando el segundo hijo ha nacido y el amor se instala con la naturalidad y el derroche de antaño. Una vez que hemos comprobado que no hay peligro, que podemos amar a dos hijos, luego a tres o a cuatro…desplazamos ese temor en nuestros propios hijos: suponemos que “ellos” no podrán amar a otro. Y que la presencia de un hermano, necesariamente será en detrimento de no sabemos bien qué, pero que será vivido como un hecho negativo para ellos.

A partir de ese momento, cualquier actitud molesta del niño, cualquier rabieta, llanto, enfermedad, mal humor, enfado, insatisfacción o inquietud, la interpretaremos desde el punto de vista del dolor o la incomodidad que supuestamente le ocasiona el hermano. Sin embargo, todos sabemos internamente que no hay nada más maravilloso que el nacimiento de un hermano, que es el ser más par, más cercano, más “hermanado” que tendremos a lo largo de la vida. Y si los padres decidimos tener más hijos para amarlos, lo lógico es compartir ese fin con nuestros hijos ya nacidos para ampliar y aumentar nuestro campo de amor.

La hermandad como experiencia concreta puede llegar a ser una de las vivencias más extraordinarias para un ser humano. Sin embargo tener hermanos no es garantía de que esos lazos de amor y proximidad emocional se instalen. Ni siquiera influye positivamente o negativamente que tengan poca diferencia de edad entre ellos o mucha, que sean del mismo sexo o que compartan habitación. La hermandad en su sentido profundo podrá desarrollarse siempre y cuando los padres sean capaces de atender las necesidades de unos y otros sin rotularlos, sin encerrar a cada hijo en un personaje determinado, sin considerar que uno es bueno y otro malo, uno inteligente y otro tonto, uno veloz y el otro lento. Esas afirmaciones aparentemente inocentes que los adultos perpetuamos durante la crianza de los niños, las utilizamos sin darnos cuenta para asegurarnos un rol estático para cada uno. Cuando un niño comprende que según sus padres es inteligente, o responsable o distraído o agresivo o terrible, intentará asumir ese papel a la perfección. Es decir, será el más terrible de todos o el más valiente de todos. Habitualmente cada hermano tendrá asignado un personaje para representar, alejándolo de ese modo de su propio ser esencial y también del ser esencial de cada uno de sus hermanos.

Por eso, nos corresponde a los padres estar atentos y observarlos limpiamente, en lugar de interpretar subjetivamente cómo creemos que son cada uno de ellos según nuestra perspectiva. Si insistimos en nombrar una y otra vez que tal es obsesivo, el otro es enfermo o el último es alegre, sólo lograremos provocar distanciamiento entre los hermanos, ya que se sentirán demasiado diferentes unos de otros. En cambio, si nos interesa ayudarlos a instalar la hermandad, será menester escuchar y comprender a cada hijo. Luego podremos traducir con palabras sencillas lo que hemos entendido acerca de ellos, acercando esos pensamientos al resto de nuestros hijos. De ese modo colaboraremos para que cada niño incorpore otros puntos de vista, otras vivencias y otros registros y pueda entonces amar a sus hermanos porque los ha comprendido.

La hermandad se instala entre los hermanos si los padres trabajan a favor de ella. La hermandad surge de la proximidad afectiva, del cariño, del deseo de ayudar, sostener, acompañar y nutrir. La hermandad se construye desde el día en que un niño ha nacido si los hermanos se saben imprescindibles para el recién nacido. Los niños mayores serán capaces de desviar sus intereses personales hacia el pequeño, sólo si sus necesidades básicas de protección, cuidados y mirada han sido satisfechas. Si el amor circula en la familia, cada nuevo miembro es una bendición, sin importar la diferencia de edad o las circunstancias familiares en las que se produce la aparición del niño. Nuestros hijos aprenderán a amar a sus hermanos si los incluimos en el mismo circuito de amor y dicha. Si demostramos la felicidad por la nueva presencia, si participamos todos en los cuidados del niño más pequeño, si respondemos a su vez a las demandas y necesidades específicas de los niños mayores y muy especialmente, si esos niños mayores están acostumbrados a ser mirados y escuchados genuinamente por sus padres. Es decir, las bondades de la hermandad podrán desplegarse dentro de una familia, si antes cada hijo se siente amado, importante a ojos de sus padres y especial.

Por el contrario, si los niños perciben sufrimiento, soledad, apatía o abandono emocional, el bebé recién nacido no logrará hacer crecer en sus hermanos la empatía ni el cariño. Ningún niño estará en condiciones de alimentar afectivamente a un hermano si está hambriento de cuidados, por más que sea mucho mayor en relación al pequeño o porque sus padres se lo demanden. De nada vale teorizar sobre el bien ni sermonear sobre lo que es correcto hacer, ya que cada niño podrá asumir espontáneamente el amor hacia los hermanos, sólo si realmente siente que el amor abunda a su alrededor. Y en todos los casos, somos los padres quienes tenemos la responsabilidad de la nutrición amorosa.

Amar a los hermanos no es un tema menor. Cuando tenemos la dicha de vivir la experiencia de la hermandad dentro de casa, luego podemos trasladarla a los demás vínculos humanos y sentir que casi cualquier persona puede constituirse en un hermano del alma. Y si es nuestro hermano del alma, no dudaremos en dar la vida por él. Ese derroche de amor y generosidad brotará de nuestro corazón si la hemos aprendido en la sencillez de la infancia.

Laura Gutman