Lactancia con Humor


Encontré algunas imagenes de lactancia con un toque de humor y son bastante divertidas, espero sean de su agrado y lo tomen por el lado positivo (no se me vayan a ofender los bebes de bibe) jijiji. Son pocas pero seguro despúes subiré más.

Soñando con la luna jeje

En huelga de teta!

Que menú tan variado



Ahora es cuando! dijo el niño



Viendo el atardecer!



Opss!



Jiji mi vidoo!



Jaja que restauran tan interesante



Que linda nena!




Las vacas protestan!

¿Porque los niños se despiertan por la noche?


De nueva cuenta traigo un articulo de Carlos González, que es igual de perfecto como el anterior, me encanta su forma de expresarse y la gran empatia con la que se refiere a los niños, sin lugar a dudas todos nuestros hijos deberian tener pediatras como él.

Dudas sobre el sueño de sus hijos??

Aquí algunas respuestas.


por Dr. Carlos González, pediatra

La mayoría de los insectos, reptiles y peces tienen cientos de hijos, con la esperanza de que alguno sobreviva. Las aves y mamíferos, en cambio, suelen tener pocos hijos, pero los cuidan para que sobrevivan la mayoría. Los mamíferos, por definición, necesitan mamar, y por lo tanto ningún recién nacido puede sobrevivir sin su madre, Pero, según la especie, también necesitan a su madre para muchas otras cosas.
En algunas especies, el recién nacido es capaz de caminar en pocos minutos y seguir a su madre (¿quién no recuerda aquella escena encantadora en Bambi?). Eso ocurre sobre todo en los grandes herbívoros, como ovejas, vacas o ciervos. Estos animales viven engrupos que devoran rápidamente la hierba de una zona, y tienen que desplazarse cada día a un nuevo prado. Es necesario que la cría pueda seguir a su madre en estos desplazamientos.
Los pequeños herbívoros, como loa conejos, pueden esconder a sus crías en una madriguera, salir a comer y volver varias veces al día para darles el pecho. Sus crías no caminan nada más nacer, sino que son indefensas durante los primeros días. Lo mismo ocurre con la mayoría de los carnívoros, como los gatos, perros o leones. La madre sale a cazar dejando a sus indefensas crías escondidas. Las crías no nacen sabiendo, sino que aprenden, y esto es importante, porque les permite una mayor flexibilidad. Una conducta innata es siempre iguai, una conducta aprendida puede adaptarse mejor a las condiciones del entorno, y perfeccionarse con la práctica. La primera vez que un ciervo ve a un lobo, debe salir corriendo. Si no lo hace bien, morirá, y por lo tanto no podrá aprender a hacerlo mejor. Por eso es lógico que los ciervos sepan correr en cuanto nacen. Los lobos sí que pueden aprender: la primera vez el ciervo se les escapa, pero con la práctica consiguen atraparlo. Los Juegos de su infancia constituyen un aprendizaje para su vida adulta.


Los primates (los monos) parece ser que descendemos de animales que caminaban nada más nacer. Pero, al vivir en los árboles, tuvimos que hacer cambios. Bambi resbala varias veces antes de ponerse en pie; y eso no tiene importancia en el suelo. Pero, subido en una rama, un resbalón puede ser fatal. De modo que los monitos van todo el día colgados de su madre, hasta que son capaces de ir solos perfectamente,sin el menor error.Los primates (los monos) parece ser que descendemos de animales que caminaban nada más nacer. Pero, al vivir en los árboles, tuvimos que hacer cambios. Bambi resbala varias veces antes de ponerse en pie; y eso no tiene importancia en el suelo. Pero, subido en una rama, un resbalón puede ser fatal. De modo que los monitos van todo el día colgados de su madre, hasta que son capaces de ir solos perfectamente,sin el menor error.


Pero es el monito el que se cuelga, activamente, de su madre, agarrándose con fuerza a su pelo con manos y pies, y al pezón con su boca (cinco puntos de anclaje). La madre puede correr de rama en rama, sin preocuparse de sujetar al niño. ¿Se atrevería usted a ir de rama en rama, o simplemente caminando por la calle, con su bebé a cuestas pero sin sujetarlo, ni con los brazos ni con ningún paño o correa? Claro que no. Para que un niño sea capaz de colgarse de su madre y sujetarse solo durante largo rato, probablemente debería tener al menos dos años. Ya nuestros primos más cercanos, los chimpancés, son incapaces de sujetarse solos al principio, y su madre tiene que abrazarlos, pero sólo durante las dos primeras semanas.

La diferencia con nuestros hijos es abismal. Y para caminar (no para dar cuatro pasos a nuestro alrededor, como hacen al año, sino caminar de verdad, para seguirnos cuando vamos de compras, sin llorar y sin que tengamos que girar la cabeza cada segundo a ver si vienen o no), nuestros hijos tardan al menos tres o cuatro años.
Hasta ios 12 o 14 años, es prácticamente imposible que los niños sobrevivan solos; y en la práctica, procuramos no dejarles solos hasta los 18 ó 28 años. Los seres humanos son los mamíferos que durante más tiempo necesitan a sus padres, y dejan muy atrás a! segundo clasificado. Probablemente, esto se debe en parte a nuestra gran inteligencia. Como decíamos de los lobos, la conducta debe ser aprendida para ser inteligente, pues la conducta innata es puramente automática. Nuestros hijos tienen que aprender más que ningún otro mamífero, y por lo tanto tienen que nacer sabiendo menos.


¿Y qué tiene todo esto que ver con que los niños se despierten? Ya llega, ya llega. Ahora mismo veremos que tiene que ver todo lo anterior con la conducta de su propio hijo.
Empezábamos diciendo que hay crías que necesitan estar todo el rato con su madre, encima de ella o siguiéndola a poca distancia, y otras que se quedan escondidas, en un nido o madriguera, esperando a que su madre vuelva. Para saber a qué tipo pertenece un animal, basta con observar cómo se comporta una cría cuando su madre se va. Los que tienen que estar siempre juntos se ponen inmediatamente a llorar, y lloran y lloran (o hacen el ruido equivalente en su especie) hasta que su madre vuelve.Una cría de ganso, por ejemplo, aunque tenga agua y comida cerca, no come ni bebe, sino que sólo llora hasta que sus padres vuelven, o hasta la muerte. Sin sus padres, de todos modos no tardaría en morir, por lo que debe agotar toda su energía en llorar para que vuelvan. Y debe empezar a llorar inmediatamente, en cuanto se separa, porque cuanto más tarde en hacerlo más lejos estará, y por tanto más difícil será que le oiga. En cambio, un conejito o un gatito, cuando su madre se va, permanecen muy quietos y callados. Esa separación es norma! en su especie, y si se pusieran a llorar podrían atraer a otros animales, lo que siempre es peligroso. ¿Cómo reacciona su hijo cuando usted le deja en la cuna y se aleja? Si, como hacían los míos, "se pone a llorar como s¡ le matasen", quiere decir que, en nuestra especie, lo normal es que los niños estén continuamente, las 24 horas, en contacto con su madre.
Y no es difícil imaginar que hace 50.000 años, cuando no teníamos casas, ni ropa, ni muebles, separarse de su madre significaba la muerte. ¿Se imagina a un bebé desnudo en el campo, al aire libre, expuesto a! sol, a la Huvia, al viento y a las alimañas, sólo durante ocho horas, mientras su madre "trabaja" recogiendo frutas y raíces? Ni siquiera una hora podría sobrevivir en esas circunstancias. En tiempos de nuestros antepasados, los bebés estaban las 24 horas en brazos, y sólo se separaban de su madre para estar unos momentos en brazos de su padre, su abuela o sus hermanos. Y cuando empezaban a caminar lo hacían alrededor de su madre, y tanto la madre como el niño se miraban continuamente, y se avisaban mutuamente cuando veían que e! otro se despistaba.
Hoy en día, cuando usted deja a su hijo en la cuna, sabe que no corre ningún peligro. No pasará frío, ni calor, ni se mojará, ni se lo comerá un lobo. Sabe que usted está a pocos metros, y le oirá si pasa algo y vendrá en seguida (o, si usted ha salido de casa, sabe que otra persona ha quedado de guardia, escuchando a pocos metros).
Pero su hijo no sabe todo eso. Nuestros niños, cuando nacen, son exactamente ¡guales a los que nacían hace 50.000 años. Por si acaso, a la más mínima separación, lloran como si usted se hubiera ido para siempre. Más adelante, cuando empiece a comprender dónde está usted, cuándo volverá y quién ie cuida mientras tanto, empezará a tolerar las separaciones con más tranquilidad. Pero aún faltan unos años. Casi toda la conducta de! bebé, que aún no ha aprendido nada, es instintiva, idéntica a la de nuestros remotos antepasados. Y ia conducta instintiva de la madre también tiende a aparecer, aquí y allá, despuntando entre nuestras gruesas capas de cultura y educación.

Por eso, cuando vaya al parque con su hijo de tres años, ambos se comportarán de forma muy similar a sus antepasados. Usted mirará casi todo el rato a su hijo, y le avisará cuando se despiste ("ven aquí" "no vayas tan lejos"). Su hijo también le mirará con frecuencia, y s¡ la ve despistada o hablando con otras personas se pondrá nervioso, incluso se enfadará, e intentará llamar su atención ("mira, Mamá, mira", "mira qué hago", "mira qué he encontrado"...)
Llegamos a la noche. Es un periodo particularmente delicado, porque si el niño duerme ocho horas, y la madre se ha ¡do durante este tiempo, cuando despierte puede estar a siete horas de marcha, y por más que llore no la oirá. Hay que montar la guardia. Durante las primeras semanas, nuestros hijos están tan completamente indefensos que es su madre la que debe encargarse de mantener el contacto. En aquellas raras culturas (como la nuestra) en que madre e hijo no duermen juntos, laseparación hace que la madre esté muy intranquila, y sienta la necesidad imperiosa de ir a ver a su hijo cada cierto tiempo. ¿Qué madre no se ha acercado a la cuna "para ver si respira"? Ciaro que sabe que está respirando, claro que sabe que no te pasa nada, claro que sabe que su marido se reirá de ella por haber ido... pero no puede evitarlo, tiene que ir.


A medida que el niño crece, se va haciendo más independiente. Eso no significa que pase más tiempo solo, o que haga las cosas sin ayuda, porque el ser humano es un animal social, y no es normal que esté solo. Para un ser humano, la soledad no es independencia, sino abandono. La independencia consiste en ser capaces de vivir en comunidad, expresando nuestras necesidades para conseguir la ayuda de otros, y ofreciendo nuestra ayuda para satisfacer las necesidades de los demás. Ahora ya no hace falta que usted vaya a comprobar si su hijo respira o no; ¡él se lo dirá! Como se está haciendo independiente, será él quien monte guardia. Se despertará más o menos cada hora y media o dos horas, y buscará a su madre. SE su madre está al lado, la olerá, la tocará, sentirá su calor, tal vez mame un poco, y se volverá a dormir en seguida. Si su madre no está, se pondrá a llorar hasta que venga. SÍ Mamá viene en seguida, se calmará rápidamente. Si tarda en venir, costará mucho tranquilizarle; intentará mantenerse despierto, como medida de seguridad, no sea que Mamá se vuelva a perder.
Es aquí donde la vida real no coincide con los libros, porque a las madres les han dicho que, a medida que su hijo crezca, cada vez dormirá más horas seguidas. Y muchas se encuentran con la sorpresa de que es todo lo contrario. No es "insomnio infantil", no son "malos hábitos", simplemente es una conducta normal de los niños durante los primeros años. Una conducta que desaparecerá por sí sola, no con "educación" ni "entrenamiento", sino porque el niño se hará mayor y dejará de necesitar la presencia continua de su madre.
Si cada vez que su hijo llora usted acude, le está alentando a ser independiente, es decir, a expresar sus necesidades a otras personas y a considerar que "lo norma!" es que le atiendan. Eso le ayudará a ser un adulto seguro de sí mismo e integrado en la sociedad.
Si cuando su hijo llora usted te deja llorar, le está enseñando que sus necesidades no son realmente importantes, y que otras personas "más sabias y poderosas" que él pueden decidir mejor que él mismo lo que le conviene y lo que no. Se hace más dependiente, porque depende de los caprichos de los demás y no se cree lo suficientemente importante para merecer que le hagan caso,
Una infancia feliz en un tesoro que dura para siempre, que nadie podrá jamás arrebatarte. La infancia de su hijo está ahora en sus manos.

Amamantar Asturias c/ Laurel, 12, bajo. 33460 Avilés (Asturias)

Tu hijo es una buena persona


Hace casi un año que leí este artículo del maravilloso Carlos González.
Gracias a él he logrado entender mucho a mi hijo y a muchos niños, me da mucha alegria volver a toparme con el y poder compartirlo con ustedes mis lectores.
Si alguna ves a pensado o creido que su hijo lo manipula, lo engaña, es mañoso, etc, etc,
le vendría muy bien seguir leyendo y darse cuenta de que su hijo es la persona mas buena que jamás haya conocido, espero les guste tanto como a mi.

Cuando una esposa afirma que su marido es muy bueno, probablemente es un hombre cariñoso, trabajador, paciente, amable... En cambio, si una madre exclama "mi hijo es muy bueno", casi siempre quiere decir que se pasa el día durmiendo, o mejor que "no hace más que comer y dormir" (a un marido que se comportase así le llamaríamos holgazán). Los nuevos padres oirán docenas de veces (y pronto repetirán) el chiste fácil: "¡Qué monos son... cuando duermen!"
Y así los estantes de las librerías, las páginas de las revistas, las ondas de la radio, se llenan de "problemas de la infancia": problemas de sueño, problemas de alimentación, problemas de conducta, problemas en la escuela, problemas con los hermanos... Se diría que cualquier cosa que haga un niño cuando está despierto ha de ser un problema. Nadie nos dice que nuestros hijos, incluso despiertos (sobre todo despiertos), son gente maravillosa; y corremos el riesgo de olvidarlo. Aún peor, con frecuencia llamamos "problemas", precisamente, a sus virtudes.

TU HIJO ES GENEROSO.
Marta juega en la arena con su cubo verde, su pala roja y su caballito. Un niño un poco más pequeño se acerca vacilante, se sienta a su lado y, sin mediar palabra (no parece que sepa muchas) se apodera del caballito, momentáneamente desatendido. A los pocos minutos, Marta decide que en realidad el caballito es mucho más divertido que el cubo, y lo recupera de forma expeditiva. Ni corto ni perezoso, el otro niño se pone a jugar con el cubo y la pala. Marta le espía por el rabillo del ojo, y comienza a preguntarse si su decisión habrá sido la correcta. ¡El cubo parece ahora tan divertido!
Tal vez la mamá de Marta piense que su hija "no sabe compartir". Pero recuerde que el caballito y el cubo son las más preciadas posesiones de Marta, digamos como para usted el coche. Y unos minutos son para ella una eternidad. Imagine ahora que baja usted de su coche, y un desconocido, sin mediar palabra, sube y se lo lleva. ¿Cuántos segundos tardaría usted en empezar a gritar y a llamar a la policía? Nuestros hijos, no le quepa duda, son mucho más generosos con sus cosas que nosotros con las nuestras.

TU HIJO ES DESINTERESADO.
Sergio acaba de mamar; no tiene frío, no tiene calor, no tiene sed, no le duele nada... pero sigue llorando. Y ahora, ¿qué más quiere?
La quiere a usted. No la quiere por la comida, ni por el calor, ni por el agua. La quiere por sí misma, como persona. ¿Preferiría acaso que su hijo la llamase sólo cuando necesitase algo, y luego "si te he visto no me acuerdo"? ¿Preferiría que su hijo la llamase sólo por interés?
El amor de un niño hacia sus padres es gratuito, incondicional, inquebrantable. No hace falta ganarlo, ni mantenerlo, ni merecerlo. No hay amor más puro. El doctor Bowlby, un eminente psiquiatra que estudió los problemas de los delincuentes juveniles y de los niños abandonados, observó que incluso los niños maltratados siguen queriendo a sus padres.
Un amor tan grande a veces nos asusta. Tememos involucrarnos. Nadie duda en acudir de inmediato cuando su hijo dice "hambre", "agua", "susto", "pupa"; pero a veces nos creemos en el derecho, incluso en la obligación, de hacer oídos sordos cuando sólo dice "mamá". Así, muchos niños se ven obligados a pedir cosas que no necesitan: infinitos vasos de agua, abrir la puerta, cerrar la puerta, bajar la persiana, subir la persiana, encender la luz, mirar debajo de la cama para comprobar que no hay ningún monstruo... Se ven obligados porque, si se limitan a decir la pura verdad: "papá, mamá, venid, os necesito", no vamos. ¿Quién le toma el pelo a quién?

TU HIJO ES VALIENTE.
Está usted haciendo unas gestiones en el banco y entra un individuo con un pasamontañas y una pistola. "¡Silencio! ¡Al suelo! ¡Las manos en la nuca!" Y usted, sin rechistar, se tira al suelo y se pone las manos en la nuca. ¿Cree que un niño de tres años lo haría? Ninguna amenaza, ninguna violencia, pueden obligar a un niño a hacer lo que no quiere. Y mucho menos a dejar de llorar cuando está llorando. Todo lo contrario, a cada nuevo grito, a cada bofetón, el niño llorará más fuerte.
Miles de niños reciben cada año palizas y malos tratos en nuestro país. "Lloraba y lloraba, no había manera de hacerlo callar" es una explicación frecuente en estos casos. Es la consecuencia trágica e inesperada de un comportamiento normal: los niños no huyen cuando sus padres se enfadan, sino que se acercan más a ellos, les piden más brazos y más atención. Lo que hace que algunos padres se enfaden más todavía. Si que huyen los niños, en cambio, de un desconocido que les amenaza.
Los animales no se enfadan con sus hijos, ni les riñen. Todos los motivos para gritarles: sacar malas notas, no recoger la habitación, ensuciar las paredes, romper un cristal, decir mentiras... son exclusivos de nuestra especie, de nuestra civilización. Hace sólo 10.000 años había muy pocas posibilidades de reñir a los hijos. Por eso, en la naturaleza, los padres sólo gritan a sus hijos para advertirles de que hay un peligro. Y por eso la conducta instintiva e inmediata de los niños es correr hacia el padre o la madre que gritan, buscar refugio en sus brazos, con tanta mayor intensidad cuanto más enfadados están los progenitores.

TU HIJO SABE PERDONAR.
Silvia ha tenido una rabieta impresionante. No se quería bañar. Luchaba, se revolvía, era imposible sacarle el jersey por la cabeza (¿por qué harán esos cuellos tan estrechos?). Finalmente, su madre la deja por imposible. Ya la bañaremos mañana, que mi marido vuelve antes a casa; a ver si entre los dos...
Tan pronto como desaparece la amenaza del baño, tras sorber los últimos mocos y dar unos hipidos en brazos de mamá, Silvia está como nueva. Salta, corre, ríe, parece incluso que se esfuerce por caer simpática. El cambio es tan brusco que coge por sorpresa a su madre, que todavía estará enfadada durante unas horas. "¿Será posible?" "Mírala, no le pasa nada, era todo cuento".
No, no era cuento. Silvia estaba mucho más enfadada que su madre; pero también sabe perdonar más rápidamente. Silvia no es rencorosa. Cuando Papá llegue a casa, ¿cuál de las dos se chivará? ("Mamá se ha estado portando mal..."). El perdón de los niños es amplio, profundo, inmediato, leal.

TU HIJO SABE CEDER.
Jordi duerme en la habitación que sus padres le han asignado, en la cama que sus padres le han comprado, con el pijama y las sábanas que sus padres han elegido. Se levanta cuando le llaman, se pone la ropa que le indican, desayuna lo que le dan (o no desayuna), se pone el abrigo, se deja abrochar y subir la capucha porque su madre tiene frío y se va al cole que sus padres han escogido, para llegar a la hora fijada por la dirección del centro. Una vez allí, escucha cuando le hablan, habla cuando le preguntan, sale al patio cuando le indican, dibuja cuando se lo ordenan, canta cuando hay que cantar. Cuando sea la hora (es decir, cuando la maestra le diga que ya es la hora) vendrán a recogerle, para comer algo que otros han comprado y cocinado, sentado en una silla que ya estaba allí antes de que él naciera.
Por el camino, al pasar ante el quiosco, pide un "Tontanchante", "la tontería que se engancha y es un poco repugnante", y que todos los de su clase tienen ya. "Vamos, Jordi, que tenemos prisa. ¿No ves que eso es una birria?" "¡Yo quiero un Totanchante, yo quiero, yo quiero...!" Ya tenemos crisis. Mamá está confusa. Lo de menos son los 20 duros que cuesta la porquería ésta. Pero ya ha dicho que no. ¿No será malo dar marcha atrás? ¿Puede permitir que Jordi se salga con la suya? ¿No dicen todos los libros, todos los expertos, que es necesario mantener la disciplina, que los niños han de aprender a tolerar las frustraciones, que tenemos que ponerles límites para que no se sientan perdidos e infelices? Claro, claro, que no se salga siempre con la suya. Si le compra ese Tontachante, señora, su hijo comenzará una carrera criminal que le llevará al reformatorio, a la droga y al suicidio.
Seamos serios, por favor. Los niños viven en un mundo hecho por los adultos a la medida de los adultos. Pasamos el día y parte de la noche tomando decisiones por ellos, moldeando sus vidas, imponiéndoles nuestros criterios. Y a casi todo obedecen sin rechistar, con una sonrisa en los labios, sin ni siquiera plantearse si existen alternativas. Somos nosotros los que nos "salimos con la nuestra" cien veces al día, son ellos los que ceden. Tan acostumbrados estamos a su sumisión que nos sorprende, y a veces nos asusta, el más mínimo gesto de independencia. Salirse de vez en cuando con la suya no sólo no les va hacer ningún daño, sino que probablemente es una experiencia imprescindible para su desarrollo.

TU HIJO ES SINCERO.
¡Cómo nos gustaría tener un hijo mentiroso! Que nunca dijera en público "¿Por qué esa señora es calva?" o ¿Por qué ese señor es negro?" Que contestase "Sí" cuando le preguntamos si quiere irse a la cama, en vez de contestar "Sí" a nuestra retórica pregunta "¿Pero tú crees que se pueden dejar todos los juguetes tirados de esta manera?"
Pero no lo tenemos. A los niños pequeños les gusta decir la verdad. Cuesta años quitarles ese "feo vicio". Y, entre tanto, en este mundo de engaño y disimulo, es fácil confundir su sinceridad con desafío o tozudez.


TU HIJO ES BUEN HERMANO.
Imagínese que su esposa llega un día a casa con un guapo mozo, más joven que usted, y le dice: "Mira, Manolo, este es Luis, mi segundo marido. A partir de ahora viviremos los tres juntos, y seremos muy felices. Espero que sabrás compartir con él tu ordenador y tu máquina de afeitar. Como en la cama de matrimonio no cabemos los tres, tú, que eres el mayor, tendrás ahora una habitación para tí solito. Pero te seguiré queriendo igual". ¿No le parece que estaría "un poquito" celoso? Pues un niño depende de sus padres mucho más que un marido de su esposa, y por tanto la llegada de un competidor representa una amenaza mucho más grande. Amenaza que, aunque a veces abrazan tan fuerte a su hermanito que le dejan sin aire, hay que admitir que los niños se toman con notable ecuanimidad.


TU HIJO NO TIENE PREJUICIOS.
Observe a su hijo en el parque. ¿Alguna vez se ha negado a jugar con otro niño porque es negro, o chino, o gitano, o porque su ropa no es de marca o tiene un cochecito viejo y gastado? ¿Alguna vez le oyó decir "vienen en pateras y nos quitan los columpios a los españoles"? Tardaremos aún muchos años en enseñarles esas y otras lindezas.


TU HIJO ES COMPRENSIVO.
Conozco a una familia con varios hijos. El mayor sufre un retraso mental grave. No habla, no se mueve de su silla. Durante años, tuvo la desagradable costumbre de agarrar del pelo a todo aquél, niño o adulto, que se pusiera a su alcance, y estirar con fuerza. Era conmovedor ver a sus hermanitos, con apenas dos o tres años, quedar atrapados por el pelo, y sin gritar siquiera, con apenas un leve quejido, esperar pacientemente a que un adulto viniera a liberarlos. Una paciencia que no mostraban, ciertamente, con otros niños. Eran claramente capaces de entender que su hermano no era responsable de sus actos.
Si se fija, observará estas y muchas otras cualidades en sus hijos. Esfuércese en descubrirlas, anótelas si es preciso, coméntelas con otros familiares, recuérdeselas a su hijo dentro de unos años ("De pequeño eras tan madrugador, siempre te despertabas antes de las seis...") La educación no consiste en corregir vicios, sino en desarrollar virtudes. En potenciarlas con nuestro reconocimiento y con nuestro ejemplo.

LA SEMILLA DEL BIEN.
Observando el comportamiento de niños de uno a tres años en una guardería, unos psicólogos pudieron comprobar que, cuando uno lloraba, los otros espontáneamente acudían a consolarle. Pero aquellos niños que habían sufrido palizas y malos tratos hacían todo lo contrario: reñían y golpeaban al que lloraba. A tan temprana edad, los niños maltratados se peleaban el doble que los otros, y agredían a otros niños sin motivo ni provocación aparente, una violencia gratuita que nunca se observaba en niños criados con cariño.
Oirá decir que la delincuencia juvenil o la violencia en las escuelas nacen de la "falta de disciplina", que se hubieran evitado con "una bofetada a tiempo". Eso son tonterías. El problema no es falta de disciplina, sino de cariño y atención, y no hay ningún tiempo "adecuado" para una bofetada. Ofrézcale a su hijo un abrazo a tiempo. Miles de ellos. Es lo que de verdad necesita.

Muerte de Cuna

Fuerte, muy fuerte, pero real.

Muerte en la cuna.

Cuando se desparrama la noticia por la “muerte súbita” de un bebé, el miedo a lo impredecible y la falsa aseveración de que esa posibilidad es “aleatoria” -es decir que le puede ocurrir a nuestro bebe en cualquier momento- se apodera de nosotros, con la idea fortuita de que dependerá de la buena o la mala suerte que tengamos.

Sin embargo las cosas no son así. La “muerte súbita” está mal nombrada. Tendríamos que llamarla “muerte en la cuna”. Para ser más exactos, habría que denominarla: “muerte en la cuna mientras está solo.”. No hay bebes sanos que mueran súbitamente en brazos de una persona maternante. Discutir si es mejor hacerlos dormir boca arriba o boca abajo, refleja la espantosa ignorancia que los occidentales compartimos sobre el universo de los bebes. Lo único a investigar es si los bebes duermen solos o si duermen en contacto completo y absoluto con otro cuerpo humano.

Toda cría de mamífero de cualquier especie sabe que no puede ni debe estar sola, porque queda expuesta a los depredadores. El bebe humano sabe exactamente lo mismo, por eso usa sus dos principales herramientas para su supervivencia: el llanto y la succión. Ahora bien, si después de llorar y llorar y llorar, ningún adulto acude a salvarlo...porque “tiene que acostumbrarse a dormir solo”, aparecerá la resignación y la dolorosa certeza de saber que está solo en este mundo. Luego, en su afán por ser amado, reclamará presencia y contacto corporal de múltiples maneras: enfermándose, llorando en momentos inadecuados, lastimándose, no aumentando de peso, deprimiéndose…hasta que una noche…en medio de un profundo silencio, decide no despertar más.

¿Y qué hacemos los hombres y las mujeres decentes y bien pensantes? Le decimos a la mamá que vuelva a trabajar pronto, que sea fuerte, que no afloje, que no se rinda, que la queremos, que sea valiente, que se ocupe de sí misma, que tenga garra, que luche, que siga adelante.Mientras expulsemos a todas las madres del recogimiento y el silencio de la maternidad y mientras sólo las reconozcamos en los ámbitos públicos o exitosos, seguiremos siendo todos responsables por cada bebe que decide partir, harto de soledad, quietud y frío.

Laura Gutman

La circuncisión no provee ningun beneficio a la salud. Parte # 2


Si la circuncisión fuese tan perjudicial ¿no habría más hombres discutiendo sobre el tema?
De hecho, un gran número de ellos está discutiendo sobre el tema. Organizaciones nacionales tales como
NOCIRC (National Organization of Circumcision Information Resource Centers) y NORM (National Organization of Restoring Men) son un ejemplo de la existencia de millones de hombres que han perdido sensibilidad y funcionalidad debido a la circuncisión. Hombres casados, solteros, heterosexuales, homosexuales y bisexuales de todas las edades se han encontrado con que su sexualidad se ha visto afectada por la pérdida del prepucio en la infancia.
Debido a que nuestra cultura promueve la no demostración de sentimientos de frustración o la no discusión abierta de problemas de salud, particularmente aquellos de naturaleza sexual, muchos hombres se sienten incapaces de describir sus problemas o no han podido encontrar una audiencia receptiva a sus problemas. Muchos de ellos ni siquiera saben cuánta sensación han perdido ya que es imposible para un hombre circuncidado imaginarse el placer que pudo haber tenido en sus relaciones si no hubiese sido circuncidado. Existen artículos médicos que indican que la circuncisión puede causar disfunciones sexuales a lo largo de la vida. También hay antecedentes de hombres circuncidados que sufren problemas con los roces y pérdida de placer sexual (ver
Historias personales).
La circuncisión afecta a cada hombre de una manera diferente. Durante el proceso de recuperación algunos hombres pueden redirigir los nervios y capilares cortados para mantener más o menos la sensación, mientras que otros la pueden perder casi por completo. Algunos hombres no pueden sentir ningún tipo de placer. Un hombre circuncidado de adulto comparó e ilustró sus experiencias sexuales antes y después de la circuncisión con el ejemplo de ver en color y ver en blanco y negro.
Si la circuncisión no provee ningún beneficio para la salud, ¿por qué los médicos la siguen practicando?
En los Estados Unidos se hace principalmente por cosmética. La imagen de un pene circuncidado se ha convertido en parte de nuestra cultura. De hecho muchas personas desconocen por completo como es la apariencia de un pene intacto. Algunos piensan que el pene intacto es feo o que puede ser antihigiénico. Lo que se ha aprendido es que un pene intacto resulta incómodo o desagradable.
El poder de la tradición no se puede subestimar. Muchos padres de familia indican su deseo de tener hijos que se parezcan a ellos o a sus amigos. A medida que la tasa de circuncisión disminuye en los Estados Unidos (se calcula que ahora es del 65%) se estima que mantener el pene intacto podría ser la norma en un futuro cercano.
Algunos padres solicitan la circuncisión debido a que ellos creen que evitará el desarrollo de enfermedades a lo largo de la vida de sus hijos. En realidad, la circuncisión no protege contra ninguna infección, contra el cáncer de pene, o contra enfermedades de transmisión sexual (tales como el VIH o el sida) y no reduce la tasa de cáncer cervical en las mujeres (ver las
CIRP, sección: "The role of the prepuce in prevention of disease and infections" para conocer el papel que juega el prepucio en la prevención de enfermedades e infecciones). Los mitos acerca de la circuncisión son difíciles de erradicar y aún se utilizan para justificar muchas cirugías.
Otra razón por la cual los médicos continúan practicando la circuncisión es porque, tanto ellos como el público en general, desconocen la función del prepucio. La educación médica estándar en los Estados Unidos incluye la práctica de la circuncisión pero no la descripción de la anatomía de un pene intacto o de su función. A principios del siglo pasado, los libros de medicina contenían imágenes de penes circuncidados en vez de penes intactos, por lo que muchos estudiantes de medicina nunca tuvieron la oportunidad de ver un pene intacto.
Muchos médicos y estudiantes no son conscientes de que ninguna organización médica en el mundo recomienda la circuncisión infantil.
La circuncisión es un procedimiento rápido y sencillo que los médicos practican en cuestión de minutos. Su costo es de unos pocos cientos de dólares. El prepucio amputado puede ser vendido luego a compañías de investigación médica o farmacéutica para producir champú, emolientes y para curar quemaduras de la piel. Los incentivos monetarios pueden complicar aun más este asunto.

Algunos bebés no lloran después de haber sido circuncidados, lo que implica que no les debe doler. Y aunque la operación sea dolorosa, si más tarde no recuerdan el dolor, ¿cuál es el problema?
Es difícil determinar qué tipo de consecuencias a largo plazo en el desarrollo mental y sensorial de un recién nacido puede producir una operación tan traumática como la circuncisión. La razón por la cual algunos bebés no lloran después de la circuncisión es porque están tan traumatizados por el dolor que entran en un estado de shock. Para cualquier niño, la circuncisión es una herida que traiciona el deseo temprano de acercamiento a sus padres. Los bebés circuncidados son más propensos a evitar el contacto, no responden a los estímulos de los padres y tienen problemas durante la lactancia.
Los bebés pueden sentir dolor más intensamente que los adultos. Debido a que el tránsito neural que permite la inyección de endorfinas (sustancias que limitan el dolor) no está bien desarrollado en los bebés. Ellos pueden sufrir mucho más dolor que si fuesen circuncidados siendo adultos. Hay evidencias que indican que el recuerdo del dolor sufrido durante la circuncisión permanece mucho tiempo. En un estudio se observó que los bebés circuncidados reaccionaban mucho peor al dolor causado por una vacunación meses después de ser circuncidados, a diferencia de los bebés intactos. Ver
CIRP, sección: "Pain of circumcision and pain control" (sobre el dolor de la circuncisión y el control del dolor).
Ninguna anestesia puede hacer este procedimiento indoloro.
¿No es más difícil limpiar y mantener un pene intacto?
El prepucio no necesita de ningún cuidado especial. El prepucio de un niño no se puede retraer, por lo tanto no se aconseja hacerlo por la fuerza durante el baño. A la edad de 18 años, el prepucio se podrá retraer normalmente y permitir su lavado con agua tibia. No es necesario usar jabón o ninguna sustancia especial. El pene intacto es un órgano que se limpia así mismo pues produce esmegma. Esta es una sustancia cremosa que también es producida por las mujeres y que contiene células muertas y sustancias inmunológicas que combaten a los agentes infecciosos. Ver las
CIRP, sección: "Proper penile hygiene for intact men" (sobre la correcta higiene del pene en un hombre intacto).
Después de la circuncisión, el pene necesita de cuidado y seguimiento especial. Si no hay complicaciones, la herida abierta necesitará unos diez días para sanar. En esta etapa, el niño tendrá dificultades para dormir o ser amamantado. Además, se encontrará en riesgo de contraer infecciones, de que el vendaje se pegue a la herida o de no tener una curación normal.
¿Qué sucede si un hombre intacto más tarde tiene problemas con su prepucio?
El problema más común que lleva a la práctica de la circuncisión en un hombre normal es una intervención médica conocida como fimosis, en la que el prepucio se inflama apretando la cabeza del pene. En un niño, puede ser a causa de retraer el prepucio a la fuerza rasgando la piel y dejando una herida susceptible a infecciones. La circuncisión constituye un tratamiento extremo para tratar la fimosis ya que el problema se puede resolver con cremas que contienen esteroides, con prepucioplastia, o masajes especiales para expandir el prepucio. Ver
CIRP, sección "Conservative treatment of penile problems" (sobre el tratamiento preventivo de problemas en el pene).
Como muchas otras partes del cuerpo, el prepucio es propenso a desarrollar células malignas. Sin embargo, no es lo usual (aproximadamente uno de cada 100,000 casos) y suele ocurrir en hombres de edad avanzada. La única razón médica para circuncidar a un hombre es por congelación o gangrena en el prepucio, que son problemas más extraños aún.
¿Cuáles son las posturas éticas acerca de la circuncisión? ¿Podría considerarse como una violación de los derechos humanos?
Existen dos argumentos principales que promueven la defensa ética de la circuncisión practicada en menores.
El primero se basa en los derechos del niño a su integridad física y autodeterminación. Muchas resoluciones de la Asamblea General de las Naciones Unidas han establecido estos y otros derechos relacionados con el niño (ver
Attorneys for the Rights of the Child). El acto de amputación improcedente viola ambos derechos. La circuncisión no es necesaria desde el punto de vista médico, y no proporciona beneficios a la salud. Por lo tanto, constituye una amputación innecesaria.
El segundo argumento se basa en que todos los seres humanos poseemos los mismos derechos. A partir de la declaración de las Naciones Unidas en contra de cualquier cirugía que provoque alteración del aparato genital femenino, y desde que en 1997 pasó a ser ilegal en los Estados Unidos, los derechos dictan que tanto niños de sexo masculino como intersexuales tienen derecho a la misma protección en contra de las cirugías innecesarias.
Además, para que una cirugía pueda ser defendida ética y legalmente, se requiere un consentimiento informado. El mismo se torna más importante aun cuando es un menor a quien se le practica la cirugía y/o cuando la cirugía es de naturaleza sexual. La parte informada del consentimiento informado, requiere que se le brinde información completa acerca del procedimiento (lo que incluye riesgos, beneficios y alternativas) al responsable de la decisión (en el caso de circuncisión infantil, el tutor legal). Los documentos que contienen el consentimiento informado que proveen médicos privados y hospitales no contienen esta información. Por lo tanto, también se viola el derecho de los padres a recibir esta información.

La circuncisión no provee ningun beneficio a la salud

El instinto materno es tan grande, que nunca me permitió dejarme llevar por comentarios como "y la circuncisión cuando?"
Desde que mi hijo nació el tema era algo que me daba muchas vueltas en la cabeza.
Yo no soportaba la idea de tener a mi hijo en un hospital, siendo operado por médicos
manipulando su cuerpo y mutilando una parte de él. Lo imaginaba sufriendo y yo angustiada
esperando noticias de él, muchas imagenes en mi cabeza y mucha desesperación me llenaban
todos los dias.
Mucha gente lo ve normal, porque asi se los han hecho ver, porque "hay que ocnfiar en el médico" "él es el que sabe" pero nooo! No nos detenemos por un segundo a pensar y a investigar, leer, y tomar la mejor desición.
Dejo esta información sobre el tema, solo la primera parte, porque hay mucho que saber
y mucho que mostrar a aquellas madres que aun no saben si seguir su instinto o las indicaciones que les da el médico.

Información sobre Circuncisión
¿La circuncisión no se trata sólo de un pequeño corte?
La circuncisión comprende mucho más que sólo un corte. En un niño normal el prepucio es un tejido mucoso que se encuentra unido físicamente a la cabeza del pene y que lo recubre completamente. El prepucio contiene miles de capilares sanguíneos y de terminaciones nerviosas muy específicas. En un adulto, puede crecer y cubrir de 12 a 15 pulgadas cuadradas. Para eliminarlo, el médico introduce a la fuerza una pinza metálica y separa la piel de la cabeza del pene. Luego desliza el prepucio hasta pasar la cabeza del pene, y lo corta. Este procedimiento suele ser muy doloroso, ya que se realiza sin la anestesia adecuada debido a que, usada en bebés, puede resultar muy peligrosa. En algunos casos el pene sufre una amputación parcial o total por causas accidentales, y algunos bebés mueren debido al trauma, al desangramiento, o a causa de otras complicaciones.
¿Qué tipo de complicaciones puede acarrear esta cirugía?
Inmediatamente después de la circuncisión, el bebé corre el riesgo de sufrir una infección o una hemorragia. La pérdida del prepucio lo pone en peligro de padecer complicaciones como la meatitis (inflamación y desarrollo de úlceras en el meato urinario), estenosis meatal (bloqueo del meato que resulta en bloqueo del flujo urinario y la consecuente infección), estenosis prepucial (costras que bloquean las glándulas del pene) y pene "enterrado" (costras que recubren el pene). En conjunto, estas complicaciones (las cuales no ocurren en niños intactos) afectan hasta a un 20% de los niños circuncidados y pueden requerir cirugía adicional.
El glande de una persona circuncidada puede irritarse al rozar contra la ropa y además sufrir de erecciones dolorosas debido al estrechamiento de la piel del pene, perdiendo sensación en el glande y reduciendo el placer sexual. También un pene circuncidado puede ser mucho más pequeño que un pene intacto. Para mayor información ver la sección del
Centro de Recursos Informativos sobre La Circuncisión, sección "Complicaciones de la Circuncisión".
¿Cuál es la función del prepucio?
A lo largo de la vida, el prepucio protege la cabeza del pene (el glande) de la irritación, desecamiento, infección y desgaste. El prepucio proporciona suavidad y humedad al glande, lo que incrementa la sensibilidad del mismo. Durante el acto sexual, el prepucio se desplaza arriba y abajo sobre el glande causando placer al activarse miles de terminales nerviosas específicas. Parte del prepucio, incluidos el frenillo (una estrecha membrana debajo del mismo) y la funda del prepucio (el borde del prepucio, entre la piel exterior e interior) son especialmente importantes durante el acto sexual. Ver las CIRP, sección: "Foreskin sexual function" (sobre la función sexual del prepucio).
La circuncisión quita casi toda la piel externa e interna del prepucio y destruye estas funciones. El prepucio produce sustancias inmunológicas que combaten las infecciones (llamadas lisozimas) y genera lubricantes naturales que reducen la necesidad de utilizar lubricación artificial durante el sexo. La presencia del prepucio incrementa el placer sexual para los dos miembros de la pareja. Encuestas realizadas a mujeres que han tenido relaciones sexuales tanto con hombres intactos como con circuncidados, indican que prefieren a los hombres intactos debido a la prolongada duración del coito y a la mayor intensidad del orgasmo alcanzado. Vea como ejemplo
"The effect of male circumcision on the sexual enjoyment of the female partner" (sobre el efecto de la circuncisión masculina en el placer sexual de la mujer).

El control de esfinteres no se aprende.


Una de las cosas que me preocupaban cuando mi hijo cumplió los dos años era como lo iba a enseñar a ir al baño. Yo le preguntaba a mi prima que tiene una niña mas grande que Karim y ella me decia que le quito los pañales a los 2 años cumplidos, y que la llevaba cada hora a la "nica" que aunque no hiciera nada se estaba ahi con ella diciendole que hiciera pipi o popo.
Yo de momento creí que asi funcionaba y era la forma en que controlaban esfinteres, y recuerdo que mi hermana mayor hizo lo mismo con su hija porque asi se lo pedian en el cendi donde la llevaba, pero tardo muchisimo, siempre se hacia pipi y todos los dias cargaba con hasta 3 mudas de ropa, cambiaba sabanas y cobijas, regañaba a la niña y la llamaba "mañosa" y entonces yo decia "uff que dificil va a ser".
Pero después de haber analizado bien la situación, llegue a la conclusión de que no estaba dispuesta a forzar a mi hijo a hacer algo que tal ves aun no descubria él mismo, algo para lo que aun no estaba preparado. También pense, que nosotros los adultos vamos al baño cuando queremos, cuando tenemos ganas, y no cuando alguien mas nos dice que lo hagamos, entonces comprendí que no tenía caso quitarle a mi hijo los pañales mientras el no lo pidiera, que no podia quitarle ese soporte y ese confort solo porque no se quien o en donde dijeron que los 2años es la edad ideal para hacerlo.
Entonces navegando en páginas de crianza respetuosa, me tope con un atículo buenisimo de Laura Gutman, una mujer en verdad admirable, que me hizo conocer aun más el cuerpo y las necesidades de mni hijo. Aquí lo dejo, seguramente a muchas mamás les servirá bastante y entenderan muchas cosas asi como lo hice yo.

Esfínteres: control y autoritarismo

Si estuviéramos en una isla desierta con nuestros niños, y contempláramos al bebé humano, con la misma celeridad con la que observamos a los animales, constataríamos que el control de esfínteres real se produce mucho más tardíamente de lo que nuestra sociedad occidental tiene ganas de esperar. Lamentablemente, en lugar de examinar cuidadosamente cómo suceden las cosas, elaboramos teorías que luego pretendemos imponer esperando que funcionen.

Hemos impuesto a los niños el control de esfínteres alrededor de los dos años de edad, con lo que este tema se ha convertido en todo un problema. Si observáramos sin prejuicios el proceso natural, estaríamos ante la evidencia de que los niños humanos la realizan después de los tres años, algunos después de los tres años y medio, o incluso después de los cuatro años. ¡Qué importa!

Sin embargo los adultos -sin pedir permiso a los niños- ¡Les sacamos los pañales mucho antes! Esto significa que les arrebatamos el sostén, la contención, la seguridad, el contacto, el olor, agregándoles la exigencia de una habilidad para la cual no están aún maduros. Que el niño nombre “pis” o caca” no significa que cuente con la madurez neurobiológica para controlar dicha función.

Sacar los pañales porque “llegó el verano”, decidir que ya tiene dos años y tiene que aprender, responde a la incomprensión de la especificidad del niño pequeño y de la evolución esperable de su crecimiento. Cabe preguntarnos porqué los adultos estamos tan ansiosos y preocupados por la adquisición de esta habilidad, que como otros aspectos en el desarrollo normal de los niños, llegará a su debido tiempo, es decir cuando el niño esté maduro.

Controlar esfínteres no se aprende por repetición, como leer y escribir. Se adquiere naturalmente cuando se está listo, como la marcha o el lenguaje verbal.

Ahora bien, si no estamos dispuestas a rendirnos ante la sabiduría del tiempo interno de cada niño, las mamás lucharemos contra los pis que se escapan, las bombachas y calzoncillos mojados, las sábanas y colchones al sol, los pantalones interminables para lavar, mientras acumulamos rencor, hastío y mal humor en la medida que creamos que nuestros hijos “deberían haber ya aprendido”. En cambio, si dejamos a los niños en paz, después de los tres años, o cerca de los cuatro años, (sin olvidar que cada niño es diferente) simplemente un día estará en condiciones de reconocer, retener, esperar, ir al baño, sin más trauma y sin más vueltas que lo que es: controlar con autonomía los esfínteres.
A mi consultorio llegaron durante años niños con problemas de enuresis de 5, 6, 7, 8 años e incluso de mayor edad. La mayoría de ellos, se hacen pis sólo de noche, mientras duermen. Invariablemente les han sacado los pañales alrededor de los dos años. Los casos de enuresis son muy frecuentes, pero habitualmente no nos enteramos porque de eso no se habla. Total quedan como secretos de familia. He comprobado que cuando las mamás aceptan mi sugerencia de volver a ponerles pañales (caras de horror), los niños los usan el mismo lapso de tiempo que hubiesen necesitado desde el momento en que se los sacaron hasta que hubiesen podido controlar esfínteres naturalmente. Como si recuperaran exactamente el mismo tiempo que les fue quitado. Y luego, sencillamente se acaba el “problema”. Hay padres que opinan que “es contradictorio volver a poner un pañal una vez que se tomó la decisión de sacarlo”. En realidad en la vida probamos, y damos marcha atrás si es necesario y saludable. Simplemente diremos: “creí que estabas listo para controlar los esfínteres, pero obviamente me equivoqué. Te voy a poner el pañal para que estés cómodo, y cuando seas un poco mayor, estarás en mejores condiciones para lograrlo”. Es sólo sentido común. Se alivian las tensiones y finalmente el control de esfínteres se encausa.

Los niños -frente a la demanda de los adultos- hacen grandes esfuerzos para controlar sus esfínteres, pero ante cualquier dificultad emocional -por pequeña que sea- se derrumba el esfuerzo desmesurado y se escapa el pis. Luego vienen las interpretaciones: “me tomó el tiempo”, “me lo hace a propósito”, “él sabe controlar pero no quiere”.

Entiendo la presión social que sufrimos las mamás. Hay jardines de infantes que no aceptan niños en salas de tres años con pañales. Hay pediatras, psicólogos, y otros profesionales de la salud, además de suegras, vecinas y amigos bienintencionados que opinan y se escandalizan. Pero es posible sortearla con un poquito de imaginación: los pañales son descartables, baratos y anatómicos, lo que les permite a los niños ir a jugar, ir a un cumpleaños, al jardín, sin tener que pasar por la humillación de mojarse en todos lados. Hay quienes no quieren ir al jardín a causa de la probabilidad de hacerse pis. Otros se vuelven tímidos, otros especialmente agresivos mojando cuanta alfombra encuentran a su paso.

Por otra parte, hacer “pis” no es lo mismo que desprenderse de la “caca”. Muchos niños que controlan perfectamente el pis, piden el pañal para hacer caca. Es importante que les ofrezcamos lo que están pidiendo, porque nadie pide lo que no necesita. ¿Cuál es el motivo para negárselo?

Yo espero humildemente que alguna vez nos demos cuenta del grado de violencia que ejercemos contra los niños, envueltos en exigencias que no pueden satisfacer y que se transforman luego en otros síntomas (angustias, terrores nocturnos, llantos desmedidos, enfermedades, falta de interés) que hemos generado los adultos sin darnos cuenta.

Acompañar a nuestros hijos es aceptar los procesos reales de maduración y crecimiento.
Y si sentimos rechazo por algún aspecto, entonces preguntémosnos qué nos pasa a nosotros con nuestros excrementos, nuestros genitales y nuestras zonas bajas que nos producen tanto enojo. Dejémoslos crecer en paz. Alguna vez, cuando sea el momento adecuado controlarán sus esfínteres naturalmente, así como una vez pudieron reptar, gatear, caminar, saltar, trepar y ser hábiles con sus manos. No hay nada que modificar, salvo nuestra propia visión.

Laura Gutman

Karim dejó por si mismo los pañales a los 2 años con 7 meses, controló primero la pipi, le llevo una semana o dos distinguir y controlar la popo, por las noches seguimos con pañal durante dos semanas mas y despues él mismo se lo quitaba medio dormido y fue asi que su cuerpo tuvo ese proceso.

25 maneras de hablar para que sus hijos escuchen

Muchas diremos "pero si no nos escuchan ni gritandoles" y es cuando entramos en conflicto
y llegamos a la conclusión de que en la forma de pedir esta el dar y es muy cierto.
Siempre creemos o nos hacen creer que por el hecho de ser mamás tenemos que ordenar
y hacer que nos obedescan por encima de todas las cosas. Pero no nos ponemos a pensar
que tenemos como hijos niños (as) y no soldados ni empleados a nuestro cargo, son niños que necesitan jugar, divertirse, hacer las cosas que a ellos les interese y no lo que uno pretenda y quiera que hagan. Sin embargo hay algunas cosas que pueden poner en peligro o hacer daño a nuestros hijos o simplemente estar al pendiente y tener precaución en algunas cosas, asi como también algunas ocasiones es necesario encargar algunas tareas sencillas como "levanta tus juguetes" o "lavate los dientes", pero debemos saber comunicarnos con ellos de forma que nuestras palabras no pretendan ser ordenes.
En la página de dormir sin llorar encontre un articulo muy interesante extraido de la página web del Dr. Sears, defensor y fiel seguidor de la crianza con apego, y seguramente ayudará a muchos padres a entender un poco más a sus hijos y lograr una buena comunicación con ellos.


25 maneras de hablar para que sus hijos escuchen

Una gran parte de la educación es cómo hablar con los niños. La forma en la que usted habla con ellos les enseña la forma de hablar con otros. He aquí algunas cosas que hemos aprendido de nuestros hijos:
1-. CONECTE ANTES DE DIRIGIR: antes de dar directivas a su hijo, descienda al nivel de sus ojos y establezca contacto ocular con el, para obtener su atención. Muéstrele como enfocar: “M. necesito tus ojos”-“tus orejas”. Ofrezca el mismo lenguaje corporal cuando esté escuchando a su hijo. Tenga cuidado de que su mirada no sea tan intensa que controle en lugar de contactar.
2-. DIRÍJASE AL NIÑO: “N. quieres por favor….”
3-. SEA BREVE: use reglas de una sola frase. ponga la orden principal en la frase de inicio. Cuanto más tiempo divague, más probable es que su hijo se vuelva sordo para los padres. Demasiado hablar es uno de los errores más frecuentes cuando dialogamos. Produce en el niño la impresión de que usted no está muy seguro de lo que quiere decir. Si le puede mantener a usted hablando, puede mantenerle distraído.
4-. SEA SIMPLE: utilice frases cortas y palabras de una sílaba. observe el modo en que ellos hablan unos con otros y tome nota. Cuando su hijo muestra esa mirada vidriosa y desinteresada, usted ya no está siendo entendido.
5-. PÍDALE A SU HIJO QUE LE REPITA SU PETICIÓN: si no puede, ha sido demasiado larga o demasiado complicada.
6-. HAGA UNA OFERTA QUE SU HIJO NO PUEDA RECHAZAR: usted puede razonar con un niño de dos-tres años, especialmente para evitar berrinches: “vístete para que puedas salir a jugar”. Ofrezca una razón para sus peticiones, que sea para ventaja del niño, y que sea difícil de rechazar. Esto le da un motivo para salir de su posición de poder, y hacer lo que usted le pide.
7-.SEA POSITIVO: en lugar de decir: no corras, diga: dentro caminamos, fuera se puede correr.
8-.EMPIECE SUS PETICIONES CON LA PALABRA QUIERO: en lugar de decir bájate de ahí, diga quiero que te bajes de ahí. Esto funciona bien con niños a los que les gusta agradar, pero no recibir órdenes. diciendo quiero, da usted una razón para agradar, más que una orden.
9-. CUANDO…ENTONCES: cuando te hayas cepillado los dientes, te contaré el cuento. Decir cuando implica que usted espera ser obedecido, mejor que el “si” que da al niño la sensación de que puede optar por hacerlo o no, cuando usted no quería darle opciones.
10-. PRIMERO LAS PIERNAS, DESPUÉS LAS PALABRAS: en lugar de gritar “apaga la televisión y a cenar” acércate a donde está viendo la tv, únete a él un ratito, y en el primer intermedio para anuncios, dile que apague la televisión. Yendo hacia el le convences de que tu requerimiento es realmente serio. De otra manera, lo interpretan como una mera preferencia.
11-.OFRECE ALTERNATIVAS: prefieres ponerte antes el pijama o cepillar los dientes.
12-. HABLA DE FORMA ADECUADA A SU DESARROLLO: cuanto más pequeño sea el niño, más cortas y simples deben ser las órdenes. Considere su nivel de comprensión. Por ejemplo: un error muy común es preguntarle a un niño de tres años ¿Por qué has hecho eso?. La mayor parte de los adultos tienen problemas para explicar su comportamiento. Pruebe a cambio: vamos a hablar de los que has hecho.
13-. HABLE DE FORMA SOCIALMENTE CORRECTA: incluso un niño de dos años puede aprender “por favor”. Espere que su hijo sea educado. Los niños no deberían sentir que la educación es opcional. Hable con sus hijos de la forma en que espera que ellos hablen con usted..

14-.HABLE DE FORMA PSICOLÓGICAMENTE CORRECTA: los comienzos amenazantes o sentenciosos, son propensos a poner al chico a la defensiva. Los mensajes que comienzan con “tu” hacen al niño encerrarse. Los que empiezan con “yo” no son acusadores. En lugar de empezar: “tu debes hacer…” pruebe diciendo:”a mi me gustaría que hicieras….” o “yo necesito que hagas”. No haga una pregunta inicial si la respuesta negativa no es una opción: ¿quieres poner la mesa?. Diga simplemente: pon la mesa por favor.
15-. ESCRÍBALO: los recordatorios pueden derivar en quejas con demasiada facilidad, especialmente en los preadolescentes, que piensan que decirles cosas los sitúa en la sección de esclavos. Sin decir una palabra, puede comunicar todo lo que necesite decir: hable con una libreta y un lápiz. Deje notas humorísticas a sus hijos, siéntese y observe lo que ocurre.
16-. BAJE EL TONO DE SUS HIJOS: cuanto más lato grite el niño, más bajo hable usted. Deje a su hijo ventilarse, mientas usted intercala comentarios de tanto en tanto: “entiendo” o “¿puedo ayudarte?”. Algunas veces solo tener un escucha atento puede disminuir el volumen de una rabieta. Si usted se pone a su nivel, tendrá dos berrinches que manejar. Sea un adulto para el.
17-. SERENE AL NIÑO: antes de dar una orden, restaure el equilibrio emocional del niño, de otra forma está perdiendo el tiempo. Nada profundiza cuando un niño está en un naufragio emocional.
18-. REPITA SU MENSAJE: los niños pequeños necesitan que les repitan las cosas cientos de veces. Los niños con menos de 2 años, tienen dificultad para internalizar sus órdenes. Muchos niños de tres años, comienzan a internalizar órdenes, de forma que lo que usted les dice comienza a calar. Repita cada vez menos veces a medida que su hijo crece. Los preadolescentes contemplan la repetición como una queja.
19-.DEJE QUE SU HIJO COMPLETE EL PENSAMIENTO: en lugar de decir: no dejes ese barullo amontonado. Diga: M., piensa donde quieres guardar tus cosas de jugar al fútbol. Dejar que el niño complete los espacios en blanco es más fácil que sea una lección duradera.
20 -.USE NORMAS RIMADAS: “para cruzar, la manita hay que dar” (esto es una aportación mía, ya que la rima inglesa, no rima en castellano)21-. DE ALTERNATIVAS QUE GUSTEN: no puedes ir solo al parque, pero puedes jugar en el vecindario.
22-. DE NOTICIAS POR ADELANTADO: vamos a salir enseguida, vete diciendo adiós a los muñecos (o a los otros niños).
23-. ABRIR A UN NIÑO CERRADO: selecciones cuidadosamente frases que hagan abrirse a las pequeñas mentes cuando se cierran. Adhiérase a tópicos que usted sabe que su hijo le entusiasman. Haga preguntas que requieran una respuesta diferente de si y no. Pregunte cosas específicas: en lugar de “¿qué tal lo has pasado en el cole?” pregunte “¿qué es lo más divertido que has hecho hoy en el cole?”
24-. USE CUANDO TU…YO ME SIENTO…PORQUE…: cuando te alejas de mamá yo me preocupo porque podrías perderte.
25-. CIERRE LA DISCUSIÓN: si una cuestión está realmente fuera de discusión, diga no.”No cambiaré mi decisión sobre esto. Lo siento”. Ahorrará tiempo y desgaste a usted y a su hijo. Reserve su tono de voz de “aquí podemos tener un problema” para cuando lo haga.