El pasado 4 de octubre inició la Semana Internacional de la Crianza en Brazos, una verdadera celebración para muchas mujeres que descubren esta hermosa práctica gracias a su instinto y a su interés por criar a sus bebés de manera respetuosa y amorosa, indispensables para cubrir sus necesidades de apego y de salud emocional.
Pues bien, el día de hoy termina esta gran semana, llena de imágenes invadiendo las redes sociales de madres orgullosas de cargar a sus bebés, olvidando el estigma social de que es malo porque se malacostumbran a los brazos, teniendo su instinto como el mejor guía, alimentando a su bebé de mil maneras; lleno también de grandes lecciones que a través de lo simple que pueda parecer el criar en brazos, trae consigo una conexión inigualable entre tan bella diada madre-bebé, existente desde el vientre, y un sin fin de grandes beneficios para el nuevo ser que llega a exponerse a este mundo falto de amor y unión.
Por ello quiero concluir esta semana y este breve post con una imagen que para mi, dice más que mil palabras, dice todo lo que una mujer convertida en madre entrega a su bebé en cada abrazo, cada mirada, cada caricia, sin importar el tiempo ni las condiciones, esperando pueda recibirlo con el mismo calor y amor. Y por supuesto que es una imagen donde salgo yo cargando a mi hija Sofía.
Mamás del mundo, carguen a sus bebés, ¡he dicho!